Jackson Chourio, el outfielder marabino de los Cerveceros de Milwaukee, afronta la campaña 2026 con algo muy claro en la cabeza: seguir divirtiéndose en el terreno, aun cuando las expectativas de prensa y analistas lo colocan ya en la puerta de la superestrella. En plena primavera, durante la visita de MLB Network al campamento de los lupulosos en Phoenix, el venezolano resumió su enfoque con una frase sencilla: “La verdad, el objetivo es seguir divirtiéndonos. Cada uno de nosotros sabe lo que tiene que hacer. Somos un buen grupo, sé que vamos a dar de qué hablar este año”.
Lo hace respaldado por números que, a los 21–22 años de edad, ya lo ponen en una lista muy corta. En sus dos primeras temporadas en las Grandes Ligas dejó promedio de .272 y slugging de .463, con la rareza de haberse convertido en el jugador más joven en lograr dos campañas seguidas de al menos 20 jonrones y 20 bases robadas, algo que solo siete peloteros han conseguido antes de cumplir 22 años. Esos nombres, entre los que aparecen referencias como Mike Trout, Ronald Acuña Jr., Alex Rodríguez, Ken Griffey Jr. y Andruw Jones, dan una idea del techo que muchos le ven al jardinero zuliano.
La versatilidad de Chourio ha sido clave para Milwaukee. Los Cerveceros lo han utilizado en los jardines, especialmente en el izquierdo, donde combina velocidad, buenos instintos y un brazo respetable, con métricas defensivas que ya hablan de 8 outs above average a su edad, pese a algunos despistes propios del proceso de adaptación. Ofensivamente, aporta justamente lo que la gerencia buscaba: contacto consistente, poder creciente y piernas para cambiar partidos en las bases, en un lineup que necesitaba una inyección de juventud y explosividad.
No todo ha sido lineal: la curva de aprendizaje en la mejor liga del mundo ha tenido baches. En 2024 y 2025, Chourio vivió tramos fríos, con un OPS que llegó a desplomarse a .582 para el 1 de junio de 2024 y a .691 al cierre de mayo de 2025, períodos en los que abusó de los swings a lanzamientos fuera de la zona, persiguiendo más de 35–40% de esos pitcheos, un porcentaje muy por encima de la media de la liga. Sin embargo, tras ajustar la disciplina en el home y bajar esa tasa de persecución a 29% en julio, encadenó una racha demoledora hasta que una lesión de isquiotibiales lo frenó a finales de agosto.
Ese tramo posterior al ajuste mostró la versión más peligrosa de Chourio: entre junio y finales de agosto firmó un OPS cercano a .943, con 10 jonrones en 51 juegos, consolidándose como el bate más encendido de los Cerveceros hasta lastimarse. Aun con el tropezón físico, cerró el año confirmando su lugar entre los pocos peloteros tan jóvenes con dos temporadas de 20–20, y entrando a la conversación de los principales representantes venezolanos de la nueva generación en MLB.
La organización no oculta que espera un salto adicional en 2026. Directivos y cuerpo técnico ven en este tercer año el momento clave para que Chourio pase de ser una promesa con destellos a un fijo en el paquete de figuras de la Liga Nacional, tanto por producción ofensiva como por impacto general en el lineup. Su combinación de velocidad, poder y juventud encaja con la apuesta de Milwaukee de armar un equipo agresivo en las bases pero con más poder real que en campañas anteriores.
El propio jardinero reconoce que tiene metas específicas en mente, pero prefiere no revelarlas. “Tengo algunas metas… No voy a decirlas. Es demasiado pronto todavía”, declaró a MLB.com, al ser consultado sobre qué números buscaba para consolidar su temporada. Lo que sí dejó claro es que está trabajando duro para alcanzarlas y que su confianza en este segundo campamento completo de Grandes Ligas es “muy alta”, después de haber demostrado que podía ajustarse a los pitcheos y salir de los slumps.
Chourio también destaca la evolución del pitcheo de los Cerveceros en estos entrenamientos. En declaraciones recientes, aseguró ver al cuerpo de lanzadores “incluso mejor que el del año pasado” y celebró la llegada de nuevas caras jóvenes con hambre de competir, algo que, a su juicio, se alinea con el espíritu de un equipo que quiere dar un paso adelante en la pelea por la postemporada. Que el principal referente ofensivo hable así del staff de pitcheo refuerza la idea de un clubhouse cohesionado y con expectativas altas.
Fuera del terreno, el marabino insiste en que parte del secreto ha sido el entorno de confianza que la organización le dio desde que firmó. En entrevistas anteriores, Chourio ha dicho que Milwaukee siempre le abrió las puertas, le dio oportunidades reales y lo hizo sentir respaldado, algo que le permite jugar “sin preocupación, con calma, porque sé que la gente tiene confianza en mí”. Esa sensación de respaldo institucional es, según él, una de las razones por las que ha podido aprovechar las chances y responder tan pronto en las Mayores.
Con la vista puesta en 2026, los Cerveceros y la propia MLB miran a Jackson Chourio como uno de los nombres que pueden terminar rompiendo las proyecciones. Sus herramientas lo ponen en el radar tanto de los rankings de poder como de los fanáticos que seguirán a Venezuela en eventos como el Clásico Mundial, donde su presencia puede reforzar aún más el cartel de “superestrella en ciernes”. Mientras las comparaciones con leyendas crecen, él repite su fórmula: mantener los pies en la tierra, ajustar la zona de strike… y seguir divirtiéndose en Grandes Ligas

