Tras una década sin difundir estadísticas oficiales, el Ministerio para la Salud retomó la publicación del Boletín Epidemiológico Nacional, pero el infectólogo Julio Castro advirtió que el documento solo incluye cinco de unas 30 enfermedades de notificación obligatoria, lo que convierte el retorno en un avance parcial e incompleto. El especialista, médico internista e infectólogo, celebró en entrevista con Shirley Radio (Onda) que se vuelva a publicar información sanitaria, pero subrayó que sin una cobertura amplia y regular “es difícil guiar el país” en materia de políticas de salud.
Castro recordó que, a escala internacional, la lista de enfermedades de denuncia obligatoria ronda las 30 patologías, pero el nuevo boletín venezolano solo reporta datos sobre fiebre amarilla, rabia humana, fiebre hemorrágica venezolana (virus Guanarito), sarampión, rubéola y malaria. Advirtió que la ausencia de información sobre otras afecciones clave impide tener una visión integral del comportamiento epidemiológico y limita la capacidad de respuesta del sistema de salud ante brotes y emergencias.
Entre los vacíos más preocupantes, el médico destacó la falta de seguimiento de patógenos respiratorios y de las diarreas en menores de cinco años, indicadores fundamentales para medir el impacto de infecciones respiratorias agudas y la calidad del agua, sobre todo en temporadas de lluvia. Estas variables suelen utilizarse como marcadores tempranos de deterioro de servicios públicos y de condiciones ambientales que pueden disparar epidemias en comunidades vulnerables.
Pese a las críticas, Castro reconoció algunos elementos positivos. Los datos oficiales señalan un acumulado de más de 25.000 casos de malaria desde 2025 hasta las primeras 12 semanas de 2026, de los cuales alrededor del 81% se concentran en el estado Bolívar, cifra que contrasta con los casi 400.000 casos registrados hace siete años en el país. A su juicio, esta reducción sugiere un descenso lento pero sostenido de la enfermedad, siempre que se mantengan y refuercen las políticas de control vectorial y vigilancia activa.
El boletín también confirma 38 casos de fiebre amarilla desde junio de 2025, con al menos 21 fallecidos, además de 115 eventos epizoóticos (epidemias en primates no humanos), lo que refuerza la necesidad de vigilancia conjunta humana y animal. Castro remarcó que disponer de esta información es clave para orientar campañas de vacunación, monitorear focos selváticos y ajustar los protocolos de alerta temprana frente a enfermedades de alto impacto.
Sin embargo, organizaciones médicas y académicas han insistido en que la publicación de un solo informe, limitado a unas pocas patologías, no es suficiente para hablar de verdadera transparencia epidemiológica. La Academia Nacional de Medicina y diversas sociedades científicas ya habían pedido que el Ministerio difundiera de forma sistemática los boletines desde 2024, no solo por la fiebre amarilla, sino también por enfermedades como VIH/sida, dengue, neumonías y diarreas, que no aparecen en el nuevo reporte.
En ese contexto, Castro planteó que el reto ahora es que el Boletín Epidemiológico Nacional se publique de manera semanal, completa y sostenida en el tiempo, hasta cubrir la totalidad de las enfermedades de notificación obligatoria. Solo así, afirmó, se podrá hacer un seguimiento serio de las epidemias en Venezuela y diseñar respuestas basadas en evidencia, en lugar de improvisar sobre la base de datos parciales o inexistentes.

