Las autoridades francesas autorizaron este jueves a regresar «inmediatamente» a sus hogares a 84.000 personas que habían sido evacuadas por el megaincendio que arrasó 42.000 hectáreas en el suroeste de Francia, cerca de la ciudad de Burdeos, y que permanece estable.
Este incendio forestal, el mayor en Francia desde 1949, se declaró hace ocho días y obligó a evacuar a más de 220.000 personas de esta región turística, en plena temporada alta de verano. En total, más de la mitad de los evacuados ya no están sujetos a estas medidas preventivas, entre ellos 84.000 a quienes la prefectura autorizó a regresar «inmediatamente» a sus hogares este jueves, tras una tercera noche «tranquila».
«La noche ha sido bastante tranquila. Esta mañana el fuego sigue estabilizado. La superficie quemada no ha cambiado», indicó a primera hora de la mañana la prefectura, precisando que se mantienen «seis focos activos».
Los retornos autorizados anunciados el jueves abarcaban a nueve localidades que habían sido desalojadas. Durante su visita a un centro de emergencia en Burdeos, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, agradeció la labor de bomberos, militares y cuerpos de seguridad, además del apoyo internacional recibido para combatir las llamas.
A pesar de la estabilización del fuego, las autoridades mantienen medidas de precaución en algunas zonas y continúan las labores de vigilancia y extinción de los focos restantes. El cambio de clima permitió a las autoridades autorizar el retorno inmediato de los ciudadanos a sus viviendas, una medida que alivia la crisis humanitaria y logística generada por la evacuación masiva.
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