Un nuevo estudio publicado este 9 de julio revela un dato alarmante: de las más de 450 muertes registradas durante la reciente ola de calor que azotó a Europa entre el 23 de junio y el 2 de julio, al menos 394 ocurrieron en Madrid y Barcelona, y la gran mayoría —el 65 %— están directamente relacionadas con el cambio climático.
La investigación, realizada por el Imperial College y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, abarcó 12 grandes ciudades europeas, entre ellas Madrid, Barcelona, Lisboa, París, Londres, Roma, Atenas y Frankfurt. Los científicos concluyeron que el calentamiento global, producto de la quema de combustibles fósiles, triplicó la mortalidad asociada al calor extremo en ese periodo.
Barcelona: más muertes con menos calor
En cifras, el estudio estima que en Barcelona murieron 340 personas por causas asociadas al calor, de las cuales 286 fueron atribuidas al cambio climático. En Madrid, se registraron 118 muertes, 108 de ellas también vinculadas al calentamiento global.
Lo sorprendente es que, aunque Madrid alcanzó una temperatura media más alta (30,16 °C) que Barcelona (29,04 °C), fue esta última la que registró más fallecimientos. Los investigadores sugieren que factores como la estructura urbana, el tipo de viviendas —especialmente unipersonales— y la exposición prolongada al calor pueden hacer a los barceloneses más vulnerables.
Las olas de calor: “asesinos silenciosos”
“Este estudio demuestra por qué las olas de calor se conocen como asesinos silenciosos. Muchas muertes no se registran oficialmente como causadas por el calor, aunque claramente lo son”, alertó el profesor Malcolm Mistry, uno de los autores del informe.
En total, se calcula que unas 2.300 personas murieron en las 12 ciudades analizadas. Si no existiera el calentamiento global, esa cifra habría sido de unas 800 personas menos.
Mayores de 65, los más vulnerables
El informe también revela que el 88 % de las muertes correspondieron a personas mayores de 65 años, una población con afecciones previas que está en mayor riesgo durante eventos de calor extremo.
Madrid, por su parte, destaca como una de las ciudades con el mayor aumento de temperatura en comparación con registros anteriores: 3,68 °C más, frente a los 1,13 °C registrados en Lisboa, ciudad con clima costero más atenuado por la cercanía del océano.
El informe no solo lanza una advertencia urgente sobre los riesgos del cambio climático, sino que también deja claro que la adaptación de las ciudades —en términos de infraestructura, atención médica y conciencia social— será clave para evitar más muertes en el futuro.

