El secretario de Estado y actual asesor de seguridad nacional, Marco Rubio, lidera una campaña. La presión se ejerce contra el gobierno de Nicolás Maduro. Así lo reveló un reportaje del Wall Street Journal.
Estrategia de «Máxima Presión»
Rubio ha impulsado por más de una década una política. Busca la salida de Maduro desde el Senado. Ahora tiene la posibilidad de aplicar directamente la política.
La estrategia combina varias acciones. Incluye sanciones económicas al país. También operaciones antinarcóticos en la región. Se suma el despliegue militar en el Caribe.
El objetivo es doble, según el periódico. Busca debilitar el poder de Maduro. También quiere reducir el flujo de drogas. Las drogas van hacia Estados Unidos.
El plan tiene el apoyo de figuras cercanas a Trump. Destacan Stephen Miller y Susie Wiles. También cuenta con el respaldo de Pamela Bondi.
El plan incluye una demostración de fuerza. Contempla el uso de bombarderos B-52. También buques de guerra y fuerzas especiales.
Bondi calificó a Maduro de «narcoterrorista». Dijo que es prófugo de la justicia. Afirmó que su reinado no durará. Rubio lo llamó «un cáncer en el hemisferio occidental».
La Casa Blanca ve la campaña como una oportunidad. Es una oportunidad estratégica y económica. Refuerza el discurso interno contra el narcotráfico. También sirve contra el socialismo.
Maduro respondió a las acusaciones de Rubio. Lo acusó de ser el «señor de la guerra». Advirtió a Trump sobre su asesor. Dijo que podría «mancharle las manos con sangre».
El Wall Street Journal resalta el cambio de rol. Rubio pasó de ser un crítico legislativo. Ahora es ejecutor directo de la política. Consolida su influencia cerca de Trump.

