Melissa, el peor huracán atlántico en casi cien años, avanza. Se dirige debilitado hacia las Bermudas. Azotó primero a Cuba y Jamaica. El paso por el Caribe dejó al menos treinta muertos. Casi todos ellos murieron en Haití.
Devastación en la Región
El ojo de Melissa se encontraba lejos. Estaba a más de mil kilómetros de Bermudas. Se prevé que llegue debilitado. Llegará a categoría uno. El gobierno de las Bahamas suspendió la alerta. La suspensión fue en el centro y el sureste.
Se prevé que las inundaciones remitan. Las inundaciones fueron en Cuba y Jamaica. También en Haití y República Dominicana.
Cuba sufrió la furia de Melissa. El presidente Miguel Díaz-Canel dijo que causó «daños cuantiosos». Afectó al este del país. Las calles y viviendas fueron cubiertas por el agua. Sucedió en Santiago de Cuba y Holguín. También en Guantánamo.
En Santiago de Cuba, una ama de casa perdió el techo. El techo de su casa salió volando. «No es fácil perder todo lo que uno tiene», dijo.
Las autoridades cubanas informaron. Cerca de setecientas treinta y cinco mil personas fueron evacuadas.
La potencia de Melissa superó a otros huracanes. Superó a huracanes como Katrina, de 2005. Al menos una treintena de personas murieron. Algunos murieron mientras protegían sus casas.
En Jamaica, llegó con vientos sostenidos. Los vientos fueron de trescientos kilómetros por hora. Se convirtió en el más potente. Es el más potente en tocar tierra en noventa años.
El primer ministro, Andrew Holness, declaró el país. Lo declaró «zona de desastre». La devastación alcanza «niveles nunca vistos». Es la opinión de un responsable de la ONU. Reino Unido anunció vuelos. Son para que los ciudadanos puedan salir.
Científicos afirman una relación. El cambio climático intensificó las tormentas. También aumentó su frecuencia.

