Un día después de que el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, criticara las operaciones militares de EE. UU. en el Caribe, Washington anunció otro ataque contra presuntos narcotraficantes en la región.
Desafío a la ONU
Türk había solicitado el fin de estas acciones. Las calificó de «violatorias del derecho internacional».
El funcionario de la ONU había sido enfático en su declaración: «Estos ataques, y su creciente coste humano, son inaceptables». Exigió que «Estados Unidos debe poner fin a tales ataques». También pidió que se tomen medidas para impedir el «asesinato extrajudicial» de las personas a bordo de las embarcaciones, sin importar los delitos de los que se les acuse.
La respuesta de EE. UU. a las críticas fue la nueva acción militar. Pete Hegseth, secretario de Defensa, se pronunció en la plataforma X, desafiando las críticas.
«Estos narcoterroristas que traen drogas a nuestras costas para envenenar los hogares americanos no tendrán éxito», señaló Hegseth. El alto funcionario advirtió que el Departamento de Defensa «los tratará exactamente igual que como trató a Al Qaeda». Y concluyó: «Los continuaremos rastreando, ubicando, cazando y matando».

