El presidente Donald Trump nominó al teniente general Frank (Francis) L. Donovan para asumir el mando del Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), la unidad responsable de las operaciones militares en América Latina y el Caribe. La nominación ocurre en plena escalada de tensión con Venezuela, tras el despliegue de buques y aviones de guerra en el Caribe y el Pacífico y la implementación de un bloqueo total a buques petroleros vinculados con el gobierno de Nicolás Maduro.
Donovan se desempeña actualmente como vicecomandante del Comando de Operaciones Especiales de EE. UU. (USSOCOM) y es considerado un oficial con amplia experiencia en infantería de Marina, reconocimiento y operaciones especiales. Su hoja de servicio incluye el mando de unidades de élite, fuerzas expedicionarias y grupos de tareas navales, así como misiones de alto impacto tanto en mar como en tierra, lo que refuerza la lectura de que Washington busca un perfil marcadamente operativo y de “fuerza dura” para el teatro latinoamericano.
El nombramiento se produce después de la salida anticipada del almirante Alvin Holsey, quien dejó el cargo en medio de reportes de desacuerdos internos sobre la legalidad de los ataques contra embarcaciones acusadas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental. Bajo esta estrategia, el Comando Sur ha informado la destrucción de decenas de embarcaciones sospechosas y la muerte de más de 100 personas en operaciones lanzadas desde el 2 de septiembre, acciones que han generado críticas de legisladores y analistas por el riesgo de una escalada militar en la región.
Si el Senado de Estados Unidos confirma la nominación, Donovan será ascendido a general de cuatro estrellas y quedará al frente del dispositivo militar estadounidense en la región, con unos 15.000 efectivos, buques de guerra, aviones de combate y capacidades de operaciones especiales. Su mandato incluirá la coordinación de misiones antidrogas, la vigilancia de rutas marítimas estratégicas y la ejecución de la nueva estrategia de seguridad que revive la lógica de la Doctrina Monroe, al presentar el hemisferio occidental como zona de influencia prioritaria para Washington.
La decisión ha sido leída como un mensaje directo a gobiernos como el de Nicolás Maduro, al que Washington acusa de narcotráfico y de sostener una “estructura criminal” en el poder, y también como advertencia frente a la creciente presencia de Rusia, China e Irán en América Latina. Para los críticos, la combinación de un comandante experto en operaciones especiales, un bloqueo petrolero y una retórica que deja abierta la posibilidad de uso de la fuerza contra Venezuela eleva el riesgo de que el Comando Sur se convierta en el eje de una confrontación más amplia en la región.

