¡“NO PODÍAMOS ATRAPAR A TODOS A LA VEZ”!Marco Rubio explica por qué EE. UU. no capturó a Diosdado Cabello ni a Padrino López en la operación contra Maduro

En una entrevista con CBS News, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, detalló las razones por las que la operación militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro no incluyó también la detención de Diosdado Cabello ni del ministro de Defensa Vladimir Padrino López, ambos altos jerarcas del chavismo con millonarias recompensas sobre sus cabezas. Rubio dejó claro que la misión tenía un objetivo principal muy definido: sacar a Maduro del poder y detenerlo junto con su esposa Cilia Flores, y que intentar capturar al mismo tiempo a otros líderes chavistas habría puesto en grave riesgo todo el operativo.

El funcionario explicó que la operación —ejecutada por el equipo Delta del Ejército de Estados Unidos, según el general Dan Caine— implicó una planificación de meses y un alto nivel de complejidad táctica. Ante la pregunta de la periodista sobre por qué no se capturó también a Cabello y a Padrino, Rubio respondió que no se trataba de una incursión para “liquidar todo”, sino de una misión con un objetivo prioritario único. “No van a entrar y liquidar todo. Van a entrar y luego agarrar… No pueden entrar y extraer a cinco personas”, dijo, subrayando que extender la operación a varios puntos simultáneos habría multiplicado los riesgos y complicaciones.

Rubio recordó que ya hay críticas por una sola operación exitosa y planteó lo que, según él, habría sido el escenario si se intentaba ir por más figuras al mismo tiempo. “Ya se están quejando de esta sola operación. Imagínense las quejas que recibiríamos de todos los demás si tuviéramos que quedarnos allí… cuatro días para capturar a otras cuatro personas”, agregó, sugiriendo que una operación prolongada en territorio venezolano habría supuesto mayor exposición, posibles bajas estadounidenses y una escalada política y militar aún más delicada.

El secretario de Estado insistió en que la “máxima prioridad” era Maduro. “Teníamos la máxima prioridad. La persona número uno en la lista era el tipo que decía ser el presidente del país que no era, y fue arrestado junto con su esposa, quien también fue acusada”, afirmó, en referencia a Cilia Flores, también imputada por la justicia de Estados Unidos. En sus palabras, esa sola operación fue ya “bastante sofisticada y, francamente, complicada” como para pretender replicarla simultáneamente contra otros jefes del chavismo.

Rubio ilustró la dificultad técnica de la misión con una descripción muy gráfica de lo que hizo el comando estadounidense. “No es fácil aterrizar helicópteros en medio de la base militar más grande del país. El tipo vivía en una base militar, aterrizar en tres minutos, derribar su puerta, agarrarlo, esposarlo, leerle sus derechos, subirlo a un helicóptero y salir del país sin perder a ningún estadounidense ni a ningún activo estadounidense no es una misión fácil”, defendió. Luego lanzó una crítica directa a la lógica de quienes le reclamaban más capturas: “Y me pregunta, ¿por qué no lo hicimos en otros cinco lugares al mismo tiempo? Es absurdo”.

Para Rubio, la misión forma parte de una de las operaciones más exigentes que ha ejecutado Estados Unidos en años. “Creo que esta es una de las misiones más audaces, complicadas y sofisticadas que este país ha llevado a cabo en mucho tiempo”, aseguró, reivindicando el trabajo conjunto de inteligencia, planificación militar y ejecución táctica en terreno. De acuerdo con el secretario de Estado, la operación demostró la capacidad de Washington de penetrar la base militar más resguardada de Venezuela, llegar hasta el núcleo del poder chavista y extraer a su líder sin bajas propias.

Rubio también se detuvo a elogiar a los militares que llevaron a cabo el operativo. “Hay que reconocerle el mérito al personal militar estadounidense que la llevó a cabo. Fue increíble y un éxito rotundo”, dijo, subrayando que el resultado fue la captura de un hombre al que definió sin rodeos. “Y hoy, un narcotraficante acusado que no era el presidente legítimo de Venezuela”, remató, dejando claro que la postura oficial de Washington es tratar a Maduro no como un líder político, sino como un criminal común vinculado al narcotráfico.

Aunque en la entrevista el foco está en justificar por qué Cabello y Padrino López no fueron objetivos directos en esta fase, Rubio deja entrever que “Trump siempre tiene opciones sobre lo que viene a continuación en Venezuela”, abriendo la puerta a eventuales nuevas acciones. La explicación apuntala la narrativa de que la Casa Blanca diseñó una operación específica y limitada, centrada en capturar a Maduro como pieza clave del dispositivo chavista, y que cualquier movimiento posterior respecto a otros jerarcas —como Diosdado o Padrino— formaría parte de una segunda etapa, evaluada en función de riesgos militares, costos políticos y objetivos estratégicos.

En conjunto, la entrevista muestra a un Marco Rubio que defiende con fuerza la legalidad, necesidad y eficacia de la operación, rechaza como “absurdas” las críticas por no haber capturado a más líderes en la misma acción, y reafirma que para Estados Unidos, lo central era derribar el mito del “presidente legítimo” y sentar a Maduro y su esposa en el banquillo de los acusados como narcotraficantes ante la justicia estadounidense.

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