En una entrevista con NBC News, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó que en Venezuela se vayan a celebrar elecciones en el corto plazo, ni siquiera dentro de los próximos 30 días, tras la incursión militar en la que fue capturado Nicolás Maduro. “Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente pueda votar”, afirmó, al rechazar incluso el plazo de un mes que le planteó el entrevistador para organizar comicios.
Trump insistió en que, en la situación actual, es él quien está al mando de Venezuela y que Washington asumirá un rol de “tutoría” y control político temporal mientras “recupera” la nación. Señaló que “tenemos que cuidar al país hasta que se recupere” y habló de un proceso que “llevará un tiempo”, durante el cual un equipo de alto nivel —incluyendo al vicepresidente JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y al secretario de Defensa Pete Hegseth— supervisará la intervención estadounidense.
Las declaraciones confirman que la Casa Blanca no contempla una transición democrática inmediata, ni la activación rápida de mecanismos electorales para que los venezolanos elijan nuevas autoridades. Trump tampoco se comprometió con la liberación de presos políticos, a pesar de que organismos internacionales y sectores opositores han planteado ese punto como condición básica para cualquier normalización institucional, reforzando la idea de que la prioridad de Washington es controlar el país y su reconstrucción estratégica, antes que abrir las urnas.

