El ciudadano francés Camilo Pierre Castro, recientemente liberado en el marco de los acuerdos que permitieron excarcelar a varios presos políticos, relató en detalle las torturas físicas y psicológicas que asegura haber sufrido mientras estuvo detenido en una cárcel venezolana. En su testimonio, calificó los centros de reclusión del régimen como “un infierno en la tierra” y se definió como “testigo de la injusticia, de la tortura psicológica y física” contra él y otros prisioneros.​

Castro explicó que fue arrestado en Venezuela y trasladado a una prisión de alta peligrosidad, donde estuvo recluido junto a delincuentes comunes y sometido a un sistema permanente de tortura psicológica, amenazas y castigos. Según su relato, las autoridades utilizaban la desinformación, el aislamiento y los falsos señalamientos como mecanismos para quebrar emocionalmente a los detenidos y obligarlos a confesar delitos que no habían cometido.​

El ex preso político también denunció abusos sexuales y agresiones físicas como parte del patrón de maltrato dentro del penal, en línea con las denuncias históricas sobre las condiciones en centros como El Rodeo y otros recintos usados para presos políticos en el país. De acuerdo con organizaciones como Foro Penal, estos testimonios encajan en un modelo sistemático de persecución, en el que la tortura y el trato cruel se utilizan para castigar y enviar un mensaje de miedo a toda la sociedad venezolana.​

Castro insistió en que su caso no es aislado y que, detrás de cada preso político, hay una red de familiares y allegados afectados por amenazas, chantajes y un clima de terror impulsado por los cuerpos de seguridad del Estado. Aseguró que seguirá hablando para denunciar la responsabilidad del aparato estatal en estas violaciones de derechos humanos, y pidió a la comunidad internacional mantener la atención sobre lo que ocurre en las cárceles venezolanas.​

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