Estudiantes venezolanos alzan pancartas y su voz para exigir la liberación inmediata de todos los presos políticos en medio de la “transición” que aún deja cientos tras las rejas.
En varias universidades del país, jóvenes desplegaron pancartas y realizaron actividades de protesta pacífica para denunciar que, pese al show de excarcelaciones promocionado por el gobierno de Delcy Rodríguez, todavía hay centenares de presos políticos sin libertad plena ni información clara sobre su situación. En la Universidad Central de Venezuela (UCV), estudiantes de distintas facultades exigieron la liberación “total e inmediata” de los detenidos por motivos políticos y advirtieron que no aceptan una transición “a medias” que deje presos de conciencia como moneda de cambio.
En el occidente del país, la dirigencia estudiantil de la Universidad del Zulia (LUZ) se concentró en la plazoleta del Rectorado en una actividad llamada “Una Luz por la libertad”, donde reclamaron la excarcelación de profesores y alumnos detenidos tras las protestas poselectorales del 28 de julio de 2024. “El Movimiento Estudiantil está aquí exigiendo la libertad de nuestros profesores y de todos los presos políticos del estado Zulia”, declaró Yeissel Pérez, presidenta de la Federación de Centros Universitarios de LUZ, al denunciar que muchos detenidos ni siquiera han podido ver a sus familias desde que se anunciaron las primeras excarcelaciones.
Los universitarios también se han acercado a lugares emblemáticos de la represión. En actividades recientes, llevaron comida, insumos médicos y artículos de aseo personal a los familiares de presos políticos concentrados en las inmediaciones del penal de El Rodeo I, acompañando con acciones concretas su demanda de libertad. Varios testimonios recogidos por la prensa dan cuenta de familiares que no saben con certeza dónde están sus seres queridos o en qué condiciones se encuentran, por lo que, además de la libertad, los estudiantes exigen al menos la posibilidad de constatar su ubicación y comprobar que están vivos.
El mensaje del movimiento estudiantil es directo: no se trata solo de números, sino de vidas truncadas. En sus consignas recuerdan nombres de jóvenes detenidos desde los días “tensos” posteriores a las presidenciales de 2024, cuando fueron arrestados incluso lejos de las manifestaciones, bajo acusaciones genéricas de “violencia” o “terrorismo”. Para ellos, hablar de transición democrática sin liberar a todos los presos políticos es blanquear un sistema de persecución que sigue vigente, aunque ahora se vista de “normalización”.
Mientras el gobierno presume más de 300 excarcelaciones, ONG, familiares y estudiantes insisten en que la información oficial es opaca y que no existe una lista pública de quiénes han sido liberados ni bajo qué condiciones. Por eso, las pancartas que cuelgan desde edificios universitarios y las vigilias en los campus no solo exigen libertad plena, sino también verdad y transparencia sobre el paradero de cada detenido, en un país donde la represión dejó cicatrices profundas en la generación que hoy vuelve a tomar las universidades como trincheras.

