El empresario Víctor de Aldama, investigado en el llamado caso hidrocarburos y pieza clave de la trama Koldo, declaró ante la Audiencia Nacional que recibió de manos de Delcy Rodríguez un sobre procedente de PDVSA con información relacionada con una supuesta financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista. Según fuentes jurídicas citadas por la prensa española, Aldama aseguró que ese material estaría vinculado a operaciones del sector de hidrocarburos y que la hoy presidenta de Venezuela actuó como intermediaria, recibiendo la documentación y entregándosela en febrero de 2020.

Durante el interrogatorio, la Fiscalía Anticorrupción preguntó expresamente por el sobre y su contenido, pero Aldama se negó a dar detalles sobre la documentación, limitándose a confirmar que se lo entregó Delcy Rodríguez y a vincularlo a la supuesta entrada de fondos irregulares al PSOE. El empresario dejó claro que está dispuesto a ampliar información sobre esas pruebas siempre que pueda negociar un acuerdo con el Ministerio Público que le garantice un trato favorable en el caso hidrocarburos, lo que refuerza la idea de que usa el “sobre de Delcy” como ficha en su estrategia de defensa.

Los partidos de la oposición en España han aprovechado la declaración para reactivar el escándalo de la famosa “parada técnica” de Delcy Rodríguez en Barajas en 2020 y su presunto papel en el entramado venezolano de la trama Koldo, donde la Guardia Civil ya había señalado a Aldama como hombre de confianza del entorno de Delcy y receptor de fondos en efectivo para “seguir alimentando la máquina” de sobornos. Desde Ferraz, sin embargo, el PSOE niega rotundamente cualquier financiación irregular y califica las acusaciones de Aldama como un intento de “desviar la atención” sobre su propia situación judicial.

El caso abre un nuevo flanco político y diplomático: por un lado, coloca a PDVSA y a la cúpula chavista —con Delcy a la cabeza— dentro del relato de una supuesta red de financiación opaca de estructuras socialistas en Europa; por otro, introduce en el sumario español documentación sensible sobre negocios petroleros que cruzan Caracas y Madrid en pleno giro geopolítico de Venezuela hacia Estados Unidos. A la espera de que Anticorrupción decida si cierra un pacto con Aldama y exige que entregue el contenido íntegro del sobre, el llamado “sobre de Delcy” se consolida como una pieza explosiva que mezcla corrupción, petróleo y financiación política internacional en un mismo expediente judicial.

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