¡“RUIDO EN LOS CUARTELES”… PERO LA CÚPULA SE AFERRA A LOS CARGOS MIENTRAS LA TROPA SE HUNDE EN EL DESGASTE!

.- El malestar en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) “ya no se disimula en los pasillos y despachos de muchos cuarteles de Venezuela”, según un reportaje del diario español El País que describe un clima de “descontento brutal” con la actual cúpula militar, encabezada por el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, en el cargo desde hace casi 12 años. De acuerdo con fuentes de la alta jerarquía consultadas por el medio, se ha abierto una conversación “incómoda, aunque discreta” sobre continuidad, relevo y estabilidad, en medio de la transición forzada que vive el país tras la operación de Estados Unidos del 3 de enero.

El texto detalla que generales y altos mandos cuestionan que figuras clave para la seguridad del Estado no hayan puesto sus cargos a la orden después del ataque que culminó con la captura de la pareja presidencial, pese a considerar que “han fracasado en su misión”. La no renuncia de Padrino y de otros jefes militares es vista como “escandalosa” por parte del generalato, que se pregunta por qué no se han ofrecido explicaciones ni se ha producido un relevo que oxigene la cadena de mando.

Además de la continuidad en la cúspide, el reportaje subraya un cuadro de desmoralización profunda y frustración económica en la institución castrense. Fuentes cercanas a oficiales señalan que el nivel anímico es “el más bajo en décadas” y que se han multiplicado las solicitudes de retiro anticipado, incluso entre generales, que buscan oportunidades en el sector privado, incluyendo contratos de seguridad vinculados a empresas extranjeras del sector energético.

El malestar tiene también un componente de rendición de cuentas: sectores de la oficialidad se preguntan cómo fue posible que una operación externa vulnerara los anillos de seguridad del antiguo jefe de Estado sin generar una sacudida interna mayor, y por qué los responsables políticos y militares de esa falla siguen despachando con normalidad. De fondo, asoma el temor de que el “atornillamiento” al poder de la cúpula militar termine poniendo en riesgo el mismo equilibrio que se pretende preservar dentro de la FANB.

Según el análisis, se ha intentado ofrecer a algunos altos mandos posiciones clave fuera de las Fuerzas Armadas como salida negociada, pero varios se han negado, lo que agrava la percepción de inmovilidad y alimenta las tensiones. El cuadro se completa con la presión de una sociedad exhausta, una transición tutelada desde el exterior y una institución militar que, entre lealtades cruzadas, desgaste y cuentas pendientes, ya no logra esconder del todo su propio ruido de sables.

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