Habitantes del sector Puerto España, en Cumaná, salieron a protestar de nuevo por las fallas constantes en los servicios públicos, especialmente electricidad y agua potable, que los mantienen en una emergencia cotidiana desde hace meses. Los vecinos cerraron vías y denunciaron que viven con cortes eléctricos frecuentes, voltajes inestables (220 V) y largos períodos sin agua por tubería, sin que las autoridades den soluciones de fondo.
Las protestas en Puerto España se suman a las que ya se han registrado en comunidades como Campeche, donde los residentes trancaron la avenida Andrés Eloy Blanco para exigir el restablecimiento del servicio de agua. En esa zona, los habitantes reportaron que tenían más de 20 días sin recibir camiones cisterna, en el marco de la emergencia hídrica que afecta a Cumaná y a los municipios Bolívar y Cruz Salmerón Acosta tras la paralización del suministro desde el embalse Turimiquire, ocurrida el 22 de febrero.
De acuerdo con un reportaje de El Estímulo, desde ese día no llega agua por tuberías a buena parte de Cumaná y municipios cercanos, y las soluciones oficiales han sido cronogramas de cisternas insuficientes, restricciones de uso y promesas incumplidas. La gobernación declaró la “emergencia hídrica”, prohibió llenar piscinas o lavar vehículos y pidió racionar el agua, pero en la práctica muchas comunidades no reciben ni una sola gota porque la presión no alcanza las zonas más altas.
En ese contexto, la vida diaria gira en torno a conseguir agua: colas, noches en vela esperando cisternas, viajes al río Manzanares para lavar ropa, bañarse o cocinar en fogones, con el consecuente aumento de enfermedades gastrointestinales. Comerciantes reportan caídas de hasta 60% en las ventas y pérdidas estimadas en unos 16 millones de dólares, mientras aproximadamente 12% del comercio está totalmente paralizado por la crisis de servicios.
Durante las protestas, algunos voceros comunitarios exigieron la presencia de Hidroven y de autoridades regionales para revisar las fallas técnicas y explicar por qué las maniobras en la red de tuberías impiden que el caudal llegue a sectores enteros. Un representante de la Alcaldía de Cumaná se presentó en una de las manifestaciones y ofreció una cisterna de 10.000 litros como paliativo, pero los vecinos insisten en que eso no resuelve el problema estructural ni reemplaza el suministro regular por tubería.
En resumen, Cumaná vive una crisis de servicios públicos donde el agua y la electricidad se han vuelto intermitentes o inexistentes, y las comunidades recurren a cierres de calle y protestas pacíficas como único mecanismo para intentar ser escuchadas. Mientras tanto, las respuestas oficiales siguen llegando tarde, en formato de parches puntuales, mientras la ciudad se acostumbra a una normalidad marcada por la emergencia permanente.

