El general David Petraeus, exdirector de la CIA y figura clave de la estrategia militar estadounidense en Irak y Afganistán, advirtió que en Venezuela se vivirán “innumerables minicrisis” durante la transición impulsada por Estados Unidos “hasta llegar al resultado final”, en una amplia entrevista con el diario español El País reseñada por El Nacional. A su juicio, aunque buena parte de la población “parece encantada de ver que Maduro se ha ido” y de que Washington asuma un rol más activo, el proceso estará marcado por episodios de tensión y sobresaltos antes de estabilizarse.
Transición tutelada y régimen “esencialmente el mismo”
Petraeus señaló que, pese a la captura de Nicolás Maduro, “el régimen esencialmente sigue siendo el mismo”, pero reconoció que la presidenta encargada Delcy Rodríguez está mostrando un “pragmatismo considerable”, sobre todo al permitir el regreso de las petroleras estadounidenses. Explicó que la Casa Blanca busca no repetir el error de Irak, donde un desmantelamiento masivo de la vieja estructura estatal alimentó el surgimiento del Estado Islámico, y por eso Trump actúa con cautela en cuanto a purgas y reemplazos.
El exdirector de la CIA considera que uno de los grandes dilemas de Washington es definir hasta dónde quiere llevar la transición política: si el objetivo es traspasar el poder al “gobierno electo del movimiento de María Corina Machado”, que ganó por “dos a uno” en 2024, o si se apostará por convocar nuevas elecciones, alternativas que, según dijo, serían válidas pero exigirían “una negociación enorme con el régimen”.
“Innumerables minicrisis” y el rol de Estados Unidos
Consultado sobre si sería necesario un despliegue militar estadounidense para supervisar la transición, Petraeus respondió que no lo ve imprescindible “si continúa esa actitud pragmática del régimen y sus personalidades”, pero advirtió que, en cualquier caso, “hasta llegar al resultado final habrá innumerables minicrisis”. Esos episodios, sugirió, podrían estar vinculados a disputas internas de poder, resistencia de antiguos jerarcas y choques entre las expectativas de la sociedad y los tiempos de la negociación política.
El general recordó que Estados Unidos ofreció a Maduro negociar su salida e incluso le propuso el exilio en Turquía; al negarse, dijo, el exmandatario terminó capturado y ahora “va a pasar en una penitenciaría posiblemente el resto de su vida”. Comparó la operación con precedentes como Panamá en 1989 (Manuel Noriega) y Haití en 1994, casos en los que Washington intervino directamente para derribar o forzar la salida de gobernantes acusados de violaciones graves y vínculos con el narcotráfico.
Diosdado Cabello, recompensas y “sangre en las manos”
Petraeus se refirió también al ministro del Interior, Diosdado Cabello, a quien describió como un personaje con “mucha sangre en las manos” y recordó que Estados Unidos mantiene una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a su captura. Apuntó que el ministro de Defensa se encuentra igualmente en la lista de buscados por las autoridades estadounidenses, lo que añade presión sobre la cúpula militar chavista en medio de la transición.
Un tablero global donde Venezuela no es el único foco
En la entrevista, Petraeus situó la relación entre Estados Unidos y China como el principal desafío estratégico para Washington, por encima incluso de los conflictos en Oriente Próximo. Afirmó además que Ucrania “está en mejor posición frente a Rusia” gracias al apoyo de la Unión Europea y la OTAN en el último año, y describió a Irán como un actor debilitado, aunque aún capaz de desestabilizar la región.
Sobre la polémica “Operación Lanza del Sur”, vinculada a la captura de Maduro, el exjefe de la CIA evitó pronunciarse sin revisar las evidencias, aunque admitió que “está todo muy al filo”, en alusión a los debates legales y políticos que la operación ha generado dentro y fuera de Estados Unidos. En conjunto, su diagnóstico deja una idea clara: Venezuela entró en una transición tutelada y frágil, en la que los cambios de rostro en el poder conviven con un aparato estatal casi intacto y un horizonte lleno de minicrisis encadenadas antes de cualquier desenlace estable.

