El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que “Venezuela está mucho mejor hoy que hace seis semanas”, al defender nuevamente la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas. En una rueda de prensa en Bratislava junto al primer ministro eslovaco, Robert Fico, Rubio afirmó que, aunque la acción generó malestar en varios gobiernos, para Washington fue “un éxito” del que se declaró “orgulloso”.
Rubio sostuvo que la situación en el país ha cambiado de forma significativa desde la caída del exmandatario: “Aún queda un largo camino por recorrer, hay mucho trabajo por hacer. Pero puedo decirles que Venezuela está mucho mejor hoy que hace seis semanas”, insistió, aludiendo al nuevo escenario político abierto tras la intervención. A su juicio, la captura de Maduro, al que volvió a calificar de “narcoterrorista”, era “necesaria” después de que este rechazara varias ofertas previas de salida.
El secretario de Estado reconoció que “aliados muy cercanos” de Estados Unidos no vieron con buenos ojos la incursión en territorio venezolano, que incluyó bombardeos sobre instalaciones militares. Sin embargo, relativizó las críticas al afirmar que las discrepancias entre socios “no impiden la cooperación” y que, más allá de las posiciones públicas, hoy “todos pueden coincidir en que Venezuela tiene una oportunidad de un nuevo futuro que no existía hace seis semanas”.
Las declaraciones de Rubio se enmarcan en la estrategia de Washington de presentar la operación como un punto de inflexión hacia una reconfiguración política y económica del país, con mayor apertura hacia inversiones estadounidenses, especialmente en el sector petrolero, y con una arquitectura de seguridad más alineada con los intereses de Estados Unidos. En intervenciones previas ante el Congreso y medios norteamericanos, el funcionario ha defendido que el nuevo esquema en Venezuela combina presión, acompañamiento y condicionamientos claros a la nueva élite gobernante.
Aunque no ofreció detalles específicos sobre indicadores económicos o sociales, Rubio insistió en que el país se encuentra en una senda “mucho mejor” que la existente bajo el mando de Maduro, y reiteró que Washington seguirá involucrado en el rediseño político e institucional venezolano. En su narrativa, la mejora no reside tanto en cambios visibles a corto plazo para la población, como en el hecho de que, desde la perspectiva estadounidense, Venezuela entró en un nuevo tablero geopolítico donde el viejo esquema de confrontación con Maduro ha sido sustituido por una transición firmemente tutelada.

