MADRID, 26/02/2026.- El opositor venezolano Antonio Ledezma interviene tras recibir el premio Foro España en defensa de los valores constitucionales, este jueves en Madrid. EFE/Víctor Lerena

– El exalcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma arremetió de nuevo contra el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, al que acusa de haber tenido una “interferencia nefasta” en la crisis venezolana, y cuestionó su reciente visita a Caracas para reunirse con la presidenta Delcy Rodríguez en plena reconfiguración del poder tras la caída de Nicolás Maduro. Ledezma señaló que la actuación de Zapatero no puede presentarse como neutral ni humanitaria, y la vinculó a años de diálogos fallidos, consolidación del chavismo en el poder y maniobras diplomáticas que, a su juicio, han terminado avalando a quienes han encabezado la represión y el colapso institucional en el país.

Las declaraciones de Ledezma se produjeron en Madrid, durante un acto del Foro España Cívica, donde fue galardonado —junto a María Corina Machado— por su trayectoria en la defensa de la democracia y los valores de la hispanidad. Desde ese escenario, el dirigente opositor venezolano cargó contra la “diplomacia paralela” que representa Zapatero y criticó la decisión del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, de proponer en Bruselas el levantamiento de las sanciones europeas contra Delcy Rodríguez. “¿Cómo van a levantar las sanciones si todavía no se ha aclarado qué había en las maletas del Delcygate?”, cuestionó, recordando el escándalo por la polémica escala de Delcy en Barajas cuando pesaba sobre ella una prohibición de entrada a territorio comunitario.

Ledezma insistió en que la mediación de Zapatero, desde que se involucró en los diálogos entre el chavismo y la oposición, ha sido “fallida” y “perjudicial” para la causa democrática venezolana. Ya en 2018 había calificado esos intentos de negociación como una “parodia, una burla” contra el pueblo venezolano y contra mediadores de buena fe como el Vaticano, al considerar que el chavismo los utilizó para ganar tiempo, desactivar protestas y evitar la realización del referendo revocatorio que pudo abreviar el mandato de Maduro. Ahora, con Maduro fuera del poder y Delcy Rodríguez en la presidencia, Ledezma considera que la persistencia de Zapatero en el tablero venezolano solo contribuye a legitimar una nueva configuración de la misma élite.

Respecto a la nueva jefa de Estado, Ledezma fue tajante: “Delcy Rodríguez es una dictadora interina”, afirmó, subrayando que ella y su hermano Jorge Rodríguez “llevan toda la vida al lado de Hugo Chávez y Nicolás Maduro”. En su opinión, presentar el actual gobierno como una etapa de transición y apertura es un maquillaje que ignora la continuidad de los mismos actores que han dirigido la represión, el control institucional y la devastación económica. Por eso rechaza cualquier intento de “normalización” internacional que pase por levantar sanciones sin esclarecimiento de responsabilidades ni garantías reales de cambio.

Ledezma aprovechó también para recordar la solidaridad que recibió en España de expresidentes como Felipe GonzálezJosé María Aznar y Mariano Rajoy, así como del propio Pedro Sánchez, quien siendo líder de la oposición recibió a su esposa Mitzy Capriles cuando él estaba preso en la cárcel de Ramo Verde. En contraste, presentó a Zapatero como una “sombra oscura” para los venezolanos, alineado de facto con el chavismo bajo la coartada de la mediación. Esa diferencia, dijo, muestra que no toda la clase política española ha tenido la misma lectura de la tragedia venezolana ni el mismo compromiso con sus víctimas.

Sobre el papel de Estados Unidos en el giro reciente de la crisis, Ledezma fue claro al reivindicar al presidente Donald Trump. “Mientras muchos volteaban la cara, quien puso los ojos en Venezuela fue Donald Trump, y eso hay que reconocerlo”, afirmó, minimizando los señalamientos sobre intereses exclusivamente energéticos en la estrategia de Washington. “Cuando dicen que va por el petróleo, es otra leyenda negra”, agregó, al defender que, en una Venezuela democrática, “el que quiera petróleo tendrá que irlo a buscar, explotarlo y pagarlo”, en alusión a una apertura ordenada de la industria con reglas claras.

El exalcalde metropolitano también se refirió con dureza a la Ley de Amnistía aprobada por la nueva Asamblea Nacional. A su juicio, se trata de una norma que “representa una burla” y que “dobla el castigo” a quienes han sido víctimas de la persecución política, porque no garantiza verdad ni justicia, sino que pretende funcionar como un “lavamanos” para que los responsables de violaciones de derechos humanos eludan rendir cuentas. “Pretende llevar arrodilladas a las víctimas ante jueces chavistas que han actuado como comisarios políticos de la dictadura”, denunció, cuestionando además la legitimidad del propio Parlamento que la aprobó.

Ledezma defendió la doctrina de la “responsabilidad de proteger” como fundamento de los llamados que la oposición venezolana hizo a la comunidad internacional frente a un Estado que, según él, se convirtió en “fallido y forajido”. “Cuando un Estado no está en capacidad de defender la vida de sus ciudadanos, tiene que ceder la preeminencia del concepto de soberanía”, argumentó, y lanzó una pregunta directa al derecho internacional: “¿Dónde estaba cuando nos arrebataron el derecho a la vida, a la libertad de expresión y a disentir?”.

En cuanto al futuro político inmediato, Ledezma sostuvo que “el régimen fue derrotado el 28 de julio de 2024”, en referencia a las elecciones presidenciales cuya legitimidad la oposición continúa disputando. Aseguró que una verdadera transición pasa por desmontar las estructuras del poder chavista y reformar el registro electoral para permitir el voto de los millones de venezolanos en el exterior, advirtiendo que “no vamos a curar al país con quienes lo han dañado, sería como hacer una transfusión con agua sucia”.

Con este nuevo ataque público a Zapatero, Ledezma busca marcar distancia entre los sectores de la oposición que apuestan por la convivencia con el actual esquema de poder y quienes, como él, consideran que toda mediación que no implique depuración de responsabilidades y cambios profundos en el sistema solo prolonga la agonía venezolana. Su mensaje apunta tanto a Bruselas y Madrid, donde se discute el futuro de las sanciones y el papel de España en la transición, como a Caracas, donde la presencia de Zapatero vuelve a ser leída por muchos como el intento de relanzar, con nuevos rostros, un guion que ya demostró ser —en palabras del propio Ledezma— nefasto para Venezuela.

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