¡“AHORA SÍ LO QUIEREN DE VUELTA”! RICK SCOTT EXIGE QUE ALEX SAAB SEA TRAÍDO A MIAMI PARA ENFRENTAR A LA JUSTICIA

El senador republicano Rick Scott pidió que Alex Saab sea nuevamente llevado a Estados Unidos para enfrentar cargos federales en Miami, en medio de versiones de que el empresario colombiano estaría detenido e interrogado en Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro. Scott recordó que Saab ya había estado bajo custodia de la justicia estadounidense y acusó al expresidente Joe Biden de haberlo entregado de vuelta a Caracas como parte del canje de presos pactado en 2023, junto con los llamados “narcosobrinos” de Maduro.​

“Hace tres años, teníamos a uno de los principales matones del régimen, Alex Saab, bajo custodia en Estados Unidos, y Joe Biden lo entregó (…) SIN consecuencias reales para la dictadura”, escribió el senador en X, antes de afirmar que, bajo el liderazgo de Donald Trump y del actual secretario de Estado Marco Rubio, “el destino del régimen de Maduro es completamente diferente” y que “ahora es el momento de traer de regreso a Saab y a sus compinches”. El mensaje conecta la supuesta nueva detención de Saab en Caracas con el giro político tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero, y plantea la posibilidad de reabrir el frente judicial contra uno de los operadores clave del chavismo.​

Las declaraciones de Scott se apoyan en reportes de prensa que sitúan a Saab bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) desde hace unas tres semanas. La cadena Caracol Televisión fue una de las primeras en afirmar que el empresario había sido detenido para ser interrogado, versión que luego fue replicada por otros medios colombianos y por la agencia Reuters, citando a un funcionario estadounidense en Washington. Sin embargo, las autoridades venezolanas han evitado confirmar o desmentir la información, alimentando la opacidad sobre su paradero.​

La respuesta oficial en Caracas ha sido confusa y contradictoria. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, aseguró esta semana que “no tenía información” sobre el paradero de Saab, mientras que el fiscal general Tarek William Saab —sin parentesco con el empresario— primero calificó las versiones como “noticias falsas” y luego dijo también desconocer detalles del caso. Ni el empresario ni su familia han emitido declaraciones públicas desde que surgieron los reportes, y sus abogados en Miami rehusaron comentar.​

Saab fue durante años una figura central en la estructura financiera del chavismo. En Estados Unidos enfrentaba un caso federal en Miami por conspirar para lavar alrededor de 350 millones de dólares ligados a contratos con el Estado venezolano, en esquemas de sobornos y sobreprecios vinculados a programas de alimentos, vivienda y energía. Ese expediente fue desestimado en diciembre de 2023, cuando Biden le concedió un indulto dentro de un intercambio de prisioneros con Caracas, lo que permitió su regreso a Venezuela y su posterior incorporación formal al gobierno.​

El giro actual se produce poco después de que Saab fuera removido como ministro de Industria por la presidenta interina Delcy Rodríguez, decisión que llegó semanas después de la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Maduro en Caracas. Medios colombianos también han reportado que, en el mismo movimiento, el magnate de medios Raúl Gorrín habría sido detenido para ser interrogado y luego liberado, lo que sugiere una posible reconfiguración interna en el círculo de poder ante la nueva correlación de fuerzas.​

Investigadores estadounidenses han descrito a Saab, hoy de 54 años, como un arquitecto clave de esquemas de sobornos y desvío de fondos públicos, que habría acumulado cientos de millones de dólares y ocultado activos en Estados Unidos y Europa. Su historia judicial incluye un primer arresto en junio de 2020 en Cabo Verde, cuando su avión hizo escala rumbo a Irán bajo una notificación roja de Interpol, y una larga batalla legal que culminó con su extradición a Estados Unidos en octubre de 2021, pese a las alegaciones de Caracas de que gozaba de inmunidad diplomática.​

Los documentos judiciales revelaron además que Saab actuó durante casi un año como informante confidencial de la agencia antidrogas estadounidense (DEA). Entre 2016 y 2017 colaboró en secreto con las autoridades, grabando conversaciones con co-conspiradores y transfiriendo millones de dólares a cuentas controladas por la agencia, antes de interrumpir su cooperación en 2019, lo que terminó de romper los puentes con Washington y lo dejó expuesto al procesamiento. Esa doble condición —socio financiero del chavismo y antiguo colaborador de la DEA— hace que su figura resulte especialmente sensible tanto para Caracas como para Estados Unidos.​

La gran incógnita ahora es si las versiones sobre su nueva detención en Venezuela marcan el inicio de una cooperación discreta entre autoridades venezolanas y estadounidenses, o si responden a un movimiento interno para apartarlo como pieza incómoda en un tablero que cambió radicalmente tras la captura de Maduro. Analistas citados por el mismo reporte señalan que Saab podría convertirse en moneda de cambio o en testigo clave en eventuales procesos de negociación y justicia transicional, lo que explicaría el interés de figuras como Rick Scott en llevarlo de nuevo ante la justicia de Miami.​

De confirmarse su arresto y una eventual reactivación de causas en Estados Unidos, el caso Saab sumaría un nuevo capítulo a una saga que ya mezcla sobornos, lavado de dinero, cooperación secreta con la DEA, indulto presidencial, canje de prisioneros y ahora la caída del propio Maduro. Para la diáspora venezolana en Florida y para sectores de la política estadounidense, traerlo de vuelta a Miami sería una forma de corregir lo que consideran un error del pasado reciente; para el círculo de poder que aún queda en Caracas, su futuro puede convertirse en una de las fichas más delicadas de cualquier negociación que venga después de la captura del exmandatario.

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