Luego de tres años prácticamente paralizados, los pescadores de arrastre en Falcón intentan reorganizarse para reactivar su flota, en medio de deudas acumuladas, embarcaciones deterioradas y dificultades para acceder a repuestos y combustible, especialmente gasoil. Voceros de los Consejos de Pescadores y Acuicultores del estado explican que buena parte de los barcos quedó varada por la combinación de costos operativos en dólares, escasez de diésel y falta de crédito, lo que dejó a muchas familias viviendo solo de trabajos ocasionales o de la pesca artesanal de subsistencia.
Ahora, los armadores y tripulantes de arrastre exploran fórmulas para levantar capital, reparar motores y adecuar sus artes de pesca, con la expectativa de retomar faenas de mayor escala que permitan abastecer mejor al mercado interno y recuperar ingresos estables. En asambleas con autoridades regionales y del Ministerio de Pesca, plantean una “agenda concreta de acción” que incluye acuerdos para suministro de combustible, flexibilización de trámites y apoyo técnico, pero advierten que cualquier plan será inviable si no hay garantías mínimas de combustible continuo y seguridad en altamar.

