El entrenador venezolano Julio Guevara, técnico del equipo de béisbol juvenil conocido como Team Guevara, está a punto de cumplir un año preso en Caracas luego de que 18 de sus peloteros solicitaran asilo político en España durante una gira deportiva en 2025. Detenido por los servicios de inteligencia el 3 de abril de 2025, Guevara fue acusado de formar parte de una supuesta “trama de tráfico de personas” y enfrenta cargos de trata y asociación para delinquir, pese a que es la única persona imputada en el expediente y a que la Policía Nacional española descartó cualquier delito de su parte.
El caso saltó a los titulares cuando, el 31 de marzo de 2025, 18 jóvenes de entre 17 y 22 años que integraban el Team Guevara se presentaron en una sede policial en Barcelona y pidieron asilo, alegando que no querían regresar a Venezuela. Los jugadores declararon que la decisión fue suya y que el entrenador, quien había regresado antes a Caracas por problemas de salud, no los presionó ni organizó ningún plan de migración irregular. De hecho, según fuentes citadas por El País de España, los investigadores españoles no encontraron indicios de trata ni de lucro económico detrás del viaje y se sorprendieron al saber que Guevara terminó preso en Venezuela por este motivo.
A pesar de esos antecedentes, las autoridades venezolanas lo mantienen encarcelado y, según denuncian sus abogados, le negaron la amnistía aprobada recientemente, que sí ha beneficiado a otros presos por motivos políticos. La defensa, asumida por la ONG Foro Penal, sostiene que se trata de una detención arbitraria motivada por el afán de buscar un “responsable” interno del episodio que dejó mal parado al gobierno cuando los muchachos decidieron quedarse en España. “Él no tiene delitos, no tenía orden de arresto, salió y entró por Maiquetía legalmente y lo tienen encarcelado injustamente”, han reclamado sus familiares, que aguardan respuesta a una apelación para que se revise su caso a la luz de la nueva normativa de amnistía.
Mientras permanece en prisión, Guevara ha seguido las noticias del béisbol a distancia, incluso la participación de su propio hijo y de otros jugadores que él ayudó a proyectar en ligas europeas. Algunos de los jóvenes que pidieron asilo hoy juegan en equipos de España, como el Miralbueno de Zaragoza, y reiteran que su exentrenador no los abandonó ni los utilizó como mercancía: “Fue nuestra decisión quedarnos, su encarcelamiento es absolutamente injusto”, dijo uno de ellos al cumplirse un año del episodio. Para organizaciones de derechos humanos, el caso de Julio Guevara se ha convertido en un nuevo ejemplo de cómo el sistema penal venezolano criminaliza las decisiones individuales de migrar y convierte a quienes quedan dentro del país en chivos expiatorios.

