Habitantes de la península de Paraguaná, en el estado Falcón, denunciaron que llevan más de un mes sin recibir agua por tubería, mientras las autoridades ajustan el cronograma de distribución para privilegiar a las zonas turísticas de cara al asueto de Semana Santa. De acuerdo con testimonios recogidos por medios regionales, sectores residenciales que ya sufrían ciclos irregulares de suministro vieron interrumpidos o espaciados aún más los envíos, al tiempo que el gobierno regional anuncia operativos especiales para garantizar servicio en balnearios y áreas de alta afluencia de visitantes.
Vecinos de distintas comunidades de Paraguaná aseguran que la empresa hidrológica Hidrofalcón modificó las rutas de bombeo para priorizar urbanismos y zonas cercanas a playas como Villa Marina y al eje turístico de Morrocoy, mientras barrios del eje Punto Fijo–Carirubana acumulan semanas sin que llegue una gota por las tuberías. En redes sociales circulan reclamos de residentes que denuncian haber tenido que pagar cisternas a precios elevados o caminar largas distancias para abastecerse en puntos de agua improvisados, justo cuando las temperaturas empiezan a subir por la llegada del período seco.
Las quejas contrastan con la campaña oficial del gobierno de Falcón, que promociona la región como destino principal para Semana Santa 2026 y promete garantizar servicios básicos en los corredores turísticos. La ministra de Turismo, Daniella Cabello, destacó recientemente que el Parque Nacional Morrocoy y las playas falconianas son de los sitios más visitados del país, mientras la gobernación llama a los visitantes a “vivir Villa Marina” y disfrutar de la península, sin hacer mención directa a los problemas de agua que afectan a los residentes.
Organizaciones vecinales y activistas ambientales advierten que esta gestión diferenciada del agua —con prioridad para hoteles, posadas y zonas de recreación— agrava la brecha entre la realidad de los turistas y la de las comunidades que viven en la península todo el año. Señalan que, lejos de resolver la sequía estructural, las autoridades se limitan a reacomodar el poco caudal disponible hacia los puntos de interés económico inmediato, dejando a urbanizaciones enteras dependiendo casi exclusivamente de camiones cisterna y tanques de almacenamiento.
La situación en Paraguaná se inscribe en un cuadro más amplio de estrés hídrico que afecta al estado Falcón, donde años de falta de inversión en acueductos, plantas de tratamiento y embalses han dejado a ciudades y poblados vulnerables a cualquier cambio en los niveles de los reservorios o en la operatividad de las estaciones de bombeo. A pesar de anuncios periódicos de planes de rehabilitación del sistema hídrico regional, las comunidades reportan que los ciclos de suministro se han ido haciendo más largos y menos predecibles, con zonas que pasan de recibir agua cada 15 días a no ver servicio por más de un mes.
Frente a este escenario, vecinos y ONG locales insisten en que el problema no es solo el cambio puntual del cronograma por Semana Santa, sino la ausencia de una política clara y transparente de distribución que tome en cuenta tanto las necesidades de la actividad turística como el derecho humano al agua de quienes habitan en Paraguaná. Reclaman que se publiquen cronogramas detallados, se prioricen soluciones de fondo y se deje de “maquillar” la crisis desviando el suministro hacia las postales turísticas mientras los barrios siguen contando los días sin agua.

