¡EN VENEZUELA HAY MÁS SUEÑOS DE EMPRENDER QUE OPORTUNIDADES PARA SOBREVIVIR! EMPRENDIMIENTOS SE ESTANCAN ENTRE INFLACIÓN Y FALTA DE CRÉDITO

Los emprendimientos en Venezuela atraviesan un punto de estancamiento crítico: la mayoría no logra consolidarse porque chocan de frente con la inflación desbordada, la falta de crédito formal y las trabas legales. Un estudio del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela, citado por Infobae y reseñado por El Nacional, advierte que 77,8% de los negocios se encuentra todavía en fase inicial, muchos sin capacidad siquiera de pagar salarios de manera estable.

El ecosistema emprendedor se ha ido achicando a un ritmo acelerado. En apenas un año, Venezuela perdió alrededor de 1,3 millones de emprendedores, al pasar de unos 2,7 millones en 2024 a cerca de 1,4 millones en 2025, según el mismo GEM. La Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) cayó a 7,7%, lejos del 11,7% de 2024 y muy por debajo del 22,7% que se registraba en 2023, lo que revela un ecosistema agotado, informal y de alta mortalidad.

Detrás de este frenazo hay tres grandes factores. Primero, una inflación anualizada en torno al 600%, que pulveriza en pocas semanas cualquier estructura de costos, obliga a remarcar precios constantemente y hace casi imposible planificar inventarios o nóminas. Segundo, la falta de crédito en bolívares y de acceso a divisas, que empuja a pequeñas y medianas empresas a recurrir a mercados cambiarios no oficiales o incluso a criptomonedas para poder importar insumos, encareciendo aún más los productos finales. Y tercero, un entorno de trabas legales y administrativas que va desde permisos y registros hasta incertidumbre tributaria.

El resultado es que la mayoría de los emprendimientos venezolanos termina operando en modo “sobrevivencia”: negocios muy pequeños, con poca productividad, alta rotación, casi sin personal fijo y sin músculo para crecer. Emprender sigue siendo la salida más usada para generar ingresos en medio de salarios formales de miseria, pero cada vez menos proyectos llegan a la fase de consolidación: apenas 1,9%, según el GEM, logra estabilizarse más allá de los primeros años.

En este contexto, los analistas advierten que, sin reformas profundas en política crediticia, estabilidad macroeconómica y marco regulatorio, el discurso oficial de “apoyar al emprendedor” se queda en eslogan. Mientras la inflación siga devorando los bolívares antes de que puedan reinvertirse y el sistema financiero continúe cerrado para la mayoría, los emprendimientos en Venezuela seguirán estancados entre la necesidad de empezar algo y la imposibilidad real de hacerlo crecer.


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