El dólar se fortalece con la Fed hawkish: qué esperar

El dólar se fortalece con la Fed hawkish: qué esperar

Un patrón que se repite cada año, y septiembre 2026 no es la excepción

Hay ciertos movimientos en el mercado cambiario que, con el tiempo, se vuelven casi predecibles. La última semana de septiembre suele ser la más fuerte para el dólar estadounidense en la última década, y este año la tendencia se está cumpliendo una vez más. El repunte actual, impulsado por una Reserva Federal con postura claramente restrictiva, sugiere que 2026 seguirá el mismo guion que años anteriores.

¿Por qué septiembre le sienta tan bien al dólar?

Los analistas señalan varios factores detrás de este comportamiento estacional: el reposicionamiento trimestral de fondos de inversión y gestores de activos, el cierre de posiciones antes de que termine el tercer trimestre, una mayor demanda de dólares para pagos corporativos y fiscales, y una menor disposición al riesgo justo cuando se acerca el cierre del trimestre. Es, en cierta forma, un momento del calendario en el que el mercado tiende a moverse hacia la seguridad del billete verde.

El giro hawkish de la Fed que cambió el panorama

Una decisión unánime que marcó el tono

El 16 de septiembre, la Reserva Federal subió las tasas de interés en 25 puntos básicos, llevándolas a un rango de 3.75% a 4.00%. Fue el primer aumento desde 2023, y la decisión se tomó de forma unánime, con un voto de 12 a 0 dentro del Comité de Mercado Abierto, algo que refleja un consenso poco habitual entre sus miembros.

Proyecciones que anticipan más subidas

Las señales hacia adelante fueron igual de contundentes: la mediana de proyecciones de tasas para finales de 2026 subió a 4.125%, desde el 3.75% previo, y 16 de los 19 miembros del comité proyectan al menos un aumento adicional antes de que termine el año.

Las voces de la Fed que reforzaron el mensaje

Varios presidentes regionales de la Fed salieron a reforzar esta narrativa hawkish en los días posteriores. Austan Goolsbee, de la Fed de Chicago, señaló que la institución podría necesitar subir más las tasas para restaurar la estabilidad de precios. Thomas Barkin, de la Fed de Richmond, advirtió que las presiones inflacionarias podrían tardar más en disiparse de lo esperado, con el riesgo de que los precios altos terminen arraigándose. Susan Collins, de la Fed de Boston, expresó públicamente su respaldo a nuevos aumentos, citando el temor a una inflación persistente por encima del 2%. Y Kevin Warsh, presidente de la Fed, dejó claro en Jackson Hole que no se dejó engañar por los datos de junio y julio que mostraban una desaceleración en los precios al consumidor, una postura que llevó al mercado de derivados a elevar la probabilidad de un aumento en septiembre desde 70% hasta superar el 90% en algún momento.

Cómo reaccionó el mercado cambiario

El índice del dólar recupera terreno clave

El Índice del Dólar (DXY) subió 0.16% este martes 23 de septiembre, empujando con firmeza de vuelta hacia su canal alcista y por encima del nivel psicológico de 100. Con indicadores de momentum apuntando al alza, el foco ahora está en si logra sostenerse en esa zona para continuar su avance. Los máximos de junio y julio, ubicados entre 101.50 y 101.91, se perfilan como la próxima resistencia a vigilar.

El mejor desempeño en tres semanas

El dólar registró su mejor racha en tres semanas tras la reunión de la Fed, un movimiento que tomó por sorpresa a los especuladores que habían estado vendiendo la divisa durante siete semanas consecutivas. Ese giro repentino desencadenó, entre otras cosas, la caída más pronunciada del euro frente al dólar en tres semanas.

Cómo quedaron los principales pares de divisas

El euro fue el gran perdedor de la sesión tras el anuncio de la Fed, cayendo por debajo del nivel de 1.15 y tocando mínimos de siete semanas por debajo de 1.1500, sin lograr recuperar terreno después. La libra esterlina logró recuperarse hacia 1.3390 tras encontrar soporte por debajo de 1.3350, aunque continúa vulnerable mientras el mercado siga descontando una Fed restrictiva. Frente al yen japonés, el dólar también se fortaleció, aunque el temor a una posible intervención de Japón limita cuánto más podría avanzar.

Lo que dicen los analistas: opiniones divididas sobre el futuro

No todos ven el mismo camino para el dólar de aquí en adelante. Desde ING señalan que «el alcance para mantener priceando una Fed más hawkish después del FOMC de septiembre sigue siendo un argumento clave para más ganancias del dólar estadounidense», aunque matizan que su visión de fin de año y a más largo plazo sigue siendo «gradualmente negativa» para la divisa.

MUFG mantiene una postura más neutral, señalando que no han cambiado significativamente sus pronósticos, en parte porque la mayoría de los bancos centrales del G10 probablemente también subirán tasas en los próximos meses, lo que reduciría la ventaja relativa de Estados Unidos.

Nordea, en cambio, se muestra más optimista con el dólar, argumentando que «el panorama macro más amplio todavía favorece» a la divisa, apoyándose en que Estados Unidos sigue siendo el centro del crecimiento global y el lugar predilecto para las acciones vinculadas a inteligencia artificial.

Las proyecciones a más largo plazo también varían: CIBC espera que el euro llegue hasta 1.20 para junio de 2027, apostando a que la Fed invertirá el curso y recortará tasas el próximo año, mientras que Credit Agricole anticipa un retroceso hasta 1.13 para finales de 2026, con una recuperación muy modesta hacia 1.14 para mediados del año siguiente.

Los factores que sostienen la fortaleza del dólar

Detrás de este momentum hay varios elementos que se refuerzan entre sí. Las tasas de interés más altas, con la Fed en 4.00% y los rendimientos del Tesoro a 10 años cerca del 5%, su nivel más alto desde 2007, hacen que los activos en dólares resulten más atractivos para el capital extranjero. A esto se suma que Estados Unidos sigue siendo el motor de crecimiento global, con un mercado laboral que se mantiene fuerte y sostiene el consumo interno. El auge de las acciones vinculadas a inteligencia artificial, con gigantes como Nvidia, Microsoft, Google y Meta liderando el sector, también atrae flujos de inversión hacia los mercados estadounidenses. Y no hay que olvidar el papel del dólar como activo refugio en medio de la incertidumbre geopolítica que persiste tanto en Medio Oriente como en Europa.

Lo que podría frenar el avance del dólar

No todo juega a favor de la divisa estadounidense. La caída de casi 4% en el precio del petróleo WTI podría aliviar las expectativas inflacionarias, lo que eventualmente podría llevar a la Fed a relajar su política monetaria, un factor que jugaría en contra del dólar. También pesa el hecho de que la mayoría de los bancos centrales del G10 probablemente subirán tasas en los próximos meses, reduciendo la ventaja comparativa de Estados Unidos. Curiosamente, pese a la fortaleza reciente del dólar, el mercado solo le asigna una probabilidad ligeramente superior al 50% a un nuevo aumento en octubre, lo que deja espacio para que la divisa siga subiendo si esa probabilidad comienza a incrementarse. Y en el caso específico del yen, el temor a una intervención del banco central japonés sigue actuando como un freno natural.

Los datos que definirán las próximas semanas

De cara a lo que viene, hay varios indicadores que el mercado seguirá con atención especial. El reporte de empleo (Non-Farm Payrolls) de septiembre, que se conocerá la próxima semana, podría convertirse en un catalizador importante: si el dato resulta fuerte, como sugieren algunos rumores, podría empujar la probabilidad de un aumento en octubre por encima del 60%. Los datos de inflación, tanto el CPI como el PCE, también serán determinantes: una inflación persistente respaldaría nuevos aumentos, mientras que una desaceleración podría limitar las ganancias del dólar. Y por supuesto, la reunión del FOMC de octubre, donde el mercado actualmente asigna una probabilidad apenas superior al 50% a otro incremento de tasas.

Los niveles técnicos que vale la pena vigilar

Para el Índice del Dólar (DXY), el soporte clave se ubica en el nivel psicológico de 100, con resistencia entre 101.50 y 101.91, y un objetivo alcista que podría llevarlo hasta 102.50-103.00 si logra romper esa resistencia; un soporte crítico se encuentra en la zona de 99.00 a 99.50. En el caso del euro frente al dólar, el soporte está entre 1.1465 y 1.1505, con resistencia en 1.1570, un objetivo bajista de 1.13-1.14 según Credit Agricole, y uno alcista a más largo plazo de 1.20 según CIBC. Para la libra, el soporte se ubica en 1.3350 y la resistencia entre 1.3390 y 1.3450, con la divisa británica mostrándose vulnerable si el dólar continúa fortaleciéndose.

Tres escenarios posibles para lo que resta de 2026

El escenario más probable contempla un dólar firme en el corto plazo, con la Fed implementando un aumento adicional, probablemente en octubre o noviembre, manteniendo al DXY en un rango de 100 a 102 y al euro oscilando entre 1.13 y 1.16.

Un escenario más alcista para el dólar se activaría si los datos de empleo e inflación resultan más fuertes de lo esperado, llevando a la Fed a implementar dos aumentos adicionales en 2026, con el DXY rompiendo el nivel de 102 y avanzando hacia 103-104, mientras el euro caería hacia 1.10-1.12.

Por el contrario, un escenario bajista para el dólar surgiría si los datos económicos resultan más débiles de lo previsto y la inflación se enfría más rápido de lo esperado, forzando a la Fed a pausar sus aumentos, mientras otros bancos centrales como el BCE o el Banco de Inglaterra suben tasas de forma más agresiva. En ese caso, el DXY podría caer por debajo de 99-100, y el euro recuperarse hacia 1.18-1.20 de cara a 2027.

El otro lado de la moneda: la presión sobre mercados emergentes

Un dólar fuerte casi siempre trae consecuencias para las divisas de mercados emergentes, que tienden a debilitarse frente al billete verde. El dólar neozelandés, por ejemplo, ya cayó a mínimos de 11 semanas, ubicándose en 0.570 dólares. Los países con deuda denominada en dólares enfrentan, además, mayores costos para el servicio de esa deuda, y varios bancos centrales de economías emergentes podrían verse obligados a subir sus propias tasas para defender sus monedas.

En América Latina, países como Brasil, México y Argentina podrían sentir presión sobre sus divisas. En Asia, monedas como el won surcoreano o la rupia indonesia también podrían debilitarse, mientras que en Europa del Este, los países con mayor exposición al euro podrían verse afectados de forma indirecta.

El panorama de fondo

El dólar estadounidense está viviendo su repunte estacional típico de fin de septiembre, esta vez respaldado por una Reserva Federal decididamente hawkish que ya subió tasas este mes y anticipa al menos un aumento más antes de que termine el año. Los comentarios de varios presidentes regionales de la Fed advirtiendo sobre una inflación más persistente de lo esperado han reforzado esta narrativa, llevando al DXY por encima del nivel psicológico de 100 y empujando al euro hacia mínimos de siete semanas.

Aun así, los analistas mantienen una visión más cautelosa a largo plazo, anticipando que la Fed eventualmente cambiará de rumbo en 2027 y comenzará a recortar tasas, lo que podría debilitar al dólar hacia el final del próximo año. Por ahora, para lo que resta de 2026, el camino de menor resistencia para la divisa estadounidense parece inclinarse ligeramente al alza, con los riesgos apuntando hacia más ganancias en el corto plazo mientras se mantengan las expectativas hawkish de la Reserva Federal.


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