Cuando una persona no logra dormir, la causa no siempre está en el café de la tarde, el estrés o el celular. A veces está en el botiquín. Un reportaje de The New York Times, publicado el 20 de octubre de 2026, advierte que varios medicamentos que afectan el sueño pueden dificultar conciliarlo, provocar despertares nocturnos o causar somnolencia durante el día. Esto incluye fármacos recetados y de venta libre. Aquí están los cinco grupos señalados, cómo actúan y qué recomiendan los especialistas.
Qué advierten los expertos sobre los medicamentos y el insomnio
La primera pregunta ante el insomnio
El psiquiatra y especialista en sueño David Neubauer, de Johns Hopkins Medicine, explicó que una de sus primeras preguntas ante un paciente con insomnio es si toma algún fármaco, con receta o sin ella. Según dijo, en muchos casos se puede identificar con rapidez cuál medicamento altera el descanso.
Los fármacos que afectan el sueño incluyen remedios para el resfriado, las alergias, la presión arterial alta y los trastornos de salud mental. Por eso, los expertos recomiendan no suspenderlos por cuenta propia. En cambio, sugieren revisar con un médico o farmacéutico la dosis, el horario y las alternativas disponibles.
Cinco grupos de medicamentos que pueden alterar el descanso
1. Estimulantes para el TDAH
El primer grupo son los estimulantes para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Entre los más conocidos están Adderall, Vyvanse, Ritalin y Concerta. Mejoran la concentración, pero también pueden interferir con el sueño.
Estos fármacos elevan los niveles de dopamina y noradrenalina, dos sustancias vinculadas con la atención, la energía y el estado de alerta. Por eso, muchas personas se sienten despiertas incluso a la hora de dormir. De hecho, algunos estimulantes también se recetan para la narcolepsia, un trastorno marcado por una somnolencia diurna extrema.
El horario importa. Una dosis de acción prolongada tomada demasiado tarde puede seguir activa al acostarse. Si aparecen problemas para dormir, el reportaje recomienda consultar con quien recetó el tratamiento. El profesional podría ajustar la hora de administración o evaluar otra formulación.
2. Descongestionantes con pseudoefedrina
El segundo grupo son los descongestionantes de venta libre con pseudoefedrina. Esta sustancia es el ingrediente activo de Sudafed, Zyrtec-D, Claritin-D y Advil Cold & Sinus. Alivian la congestión nasal, pero pueden tener un efecto estimulante.
La pseudoefedrina estimula la liberación de noradrenalina y puede generar una sensación parecida a la adrenalina. Algunas personas también notan un aumento de la frecuencia cardíaca o de la presión arterial, lo que dificulta relajarse antes de dormir.
Los expertos sugieren tomar estos productos por la mañana. Si el medicamento es necesario, también pueden preguntar por alternativas sin pseudoefedrina, como los descongestionantes nasales.
3. Productos para dejar de fumar
El tercer grupo son los productos de reemplazo de nicotina: parches, chicles y pastillas. Ayudan a quienes intentan dejar el cigarrillo. Sin embargo, la nicotina puede alterar el sueño.
La nicotina aumenta la noradrenalina y la dopamina, y puede elevar la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Esos cambios pueden mantener al cerebro en un estado de alerta.
Si aparece insomnio durante su uso, el reportaje recomienda hablar con un médico o con un consejero especializado en cesación tabáquica. Puede ser posible cambiar la dosis, el horario o el plan para dejar de fumar.
4. Antidepresivos y otros psicotrópicos
El cuarto grupo son algunos antidepresivos, que afectan el sueño de formas distintas según la persona y el fármaco. El reportaje menciona tres tipos:
- ISRS, como Prozac y Zoloft.
- IRSN, como Cymbalta y Effexor.
- Bupropión, conocido como Wellbutrin, que puede resultar estimulante para algunas personas.
En algunos pacientes, estos medicamentos producen un efecto activador que dificulta quedarse dormido. En otros, causan somnolencia excesiva durante el día. Por eso, ante insomnio, sueño fragmentado o cansancio diurno después de iniciar o cambiar un antidepresivo, el reportaje indica no abandonar el tratamiento. Recomienda comentarlo con el psiquiatra, el médico tratante o el farmacéutico. Ellos pueden valorar un ajuste de dosis, un cambio de horario o un medicamento distinto.
5. Diuréticos
El quinto grupo son los diuréticos, que aumentan la producción de orina. Se usan con frecuencia para la presión arterial alta y también pueden indicarse en problemas cardíacos, renales o hepáticos. Algunos productos de venta libre, como Diurex y Midol, también tienen efecto diurético.
Al aumentar las ganas de orinar, pueden obligar a la persona a levantarse varias veces durante la noche. Cada interrupción puede fragmentar el descanso y reducir su calidad.
La recomendación es tomar el diurético temprano en el día, siempre que el médico lo apruebe. También puede ayudar reducir los líquidos en las horas previas a dormir. Estas medidas deben coordinarse con el profesional de salud, sobre todo en pacientes con enfermedades del corazón, el riñón o la presión arterial.
Qué hacer si un medicamento afecta el sueño
Los expertos sugieren llevar un registro sencillo que incluya:
- Qué medicamento se toma y a qué hora.
- Desde cuándo apareció el insomnio.
- Si el problema es conciliar el sueño, mantenerlo o despertar demasiado temprano.
Esos datos ayudan al médico a identificar patrones y decidir si conviene ajustar el tratamiento. El reportaje también recuerda los hábitos básicos de higiene del sueño: evitar la cafeína después de media tarde, no tomar alcohol cerca de la hora de acostarse, mantener el dormitorio oscuro y fresco, y acostarse y levantarse a horas consistentes.
Revisa con tu médico o farmacéutico toda tu lista de medicamentos, incluidos los de venta libre. Además, comparte esta nota con quienes tienen problemas para dormir.
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