El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó este jueves de «desgracia» las elecciones presidenciales de Brasil, pero evitó decir si reconoce la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva. El mandatario brasileño derrotó a Flávio Bolsonaro, aliado de Trump, en la segunda vuelta del domingo con más de cuatro millones de votos de diferencia.
Las declaraciones llegan un día después de que Flávio Bolsonaro, senador y candidato derrotado, saliera de Brasil con su familia y aterrizara en Miami, pese a una orden judicial que le exigía entregar sus pasaportes. Estos son los hechos que rodean una de las crisis políticas más seguidas de la región.
Qué dijo Trump sobre los comicios en Brasil
«Seguí las elecciones. No tomé partido, pero vi lo que pasaba en Brasil, fue una desgracia», declaró Trump a periodistas antes de viajar a un mitin de campaña en Carolina del Sur, para las elecciones legislativas de medio mandato.
Preguntado directamente si acepta el triunfo de Lula, respondió: «No quiero comentar ahora mismo, pero pensé que la elección fue una gran vergüenza para el pueblo de Brasil».
Una «discrepancia» sin pruebas
Trump afirmó que existió una «discrepancia» en el proceso y señaló la caída de los mercados brasileños como evidencia de lo que describió como una «situación desgraciada». También aseguró que Lula le pidió que no interviniera y que él no tomó partido.
El presidente estadounidense no presentó pruebas de fraude ni precisó qué irregularidad concreta habría afectado el resultado. El lunes ya había calificado los comicios de «fraudulentos» o «amañados», sin aportar evidencia verificable. Ese día añadió que las elecciones «tienen que ser indiscutibles» y que la de Brasil «se veía muy mal». Cuando le preguntaron si pensaba actuar, respondió que él gobierna Estados Unidos, no Brasil.
Trump dijo además que hablará con Lula.
Los resultados: Lula gana con 51,79% de los votos
Según el Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51,79% de los votos válidos en la segunda vuelta, frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. La diferencia fue de más de cuatro millones de sufragios.
Con ese resultado, Lula asegura su cuarto mandato. Medios internacionales reportaron que superó los 64 millones de votos, una cifra sin precedentes en Brasil. Bolsonaro había ganado la primera vuelta, y el Partido Liberal sostuvo que su ventaja inicial fue de 2,2 millones de votos.
El rechazo a las denuncias de fraude
La coalición de Lula, encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT), rechazó las acusaciones de fraude de Bolsonaro y afirmó que «no se sustentan». En un comunicado recordó que el TSE y todas las formaciones políticas, incluido el Partido Liberal, reconocieron la legalidad de los resultados. Medios regionales informaron que ese partido admitió el lunes la reelección de Lula.
Flávio Bolsonaro había anunciado que pediría la anulación de la segunda vuelta. Denunció una «ruptura total de la isonomía» entre los brasileños, luego de que un juez del Supremo extendiera por dos horas la jornada de votación. También dijo que solicitaría anular la candidatura de Lula por «abuso de poder» político y económico durante la campaña.
El TSE defiende la «absoluta normalidad» de la votación
El presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, defendió la seguridad y la «absoluta normalidad» de los comicios. Subrayó el compromiso de la institución con la «voluntad soberana del electorado» frente a las acusaciones de fraude.
El tribunal desmintió además que un cambio en la distribución de votos entre la primera y la segunda vuelta constituya, por sí solo, una prueba de manipulación. Según el TSE, esas variaciones pueden explicarse por tres factores:
- Transferencia de votos de los candidatos eliminados en la primera ronda.
- Evolución de las preferencias del electorado entre ambas jornadas.
- Participación de ciudadanos que no votaron en la primera vuelta.
«Todos los cuestionamientos hechos conforme al debido proceso legal serán analizados y respondidos», afirmó Nunes Marques, quien agradeció el trabajo de los funcionarios electorales, los miembros de mesas de votación y las fuerzas de seguridad.
Hasta ahora, las acusaciones divulgadas por Bolsonaro no han estado acompañadas de pruebas verificables de que los resultados fueran alterados.
Flávio Bolsonaro llega a Miami
Flávio Bolsonaro salió de Brasil en un vuelo privado desde Puerto Iguazú, en la frontera con Argentina, y viajó primero a Guayaquil, Ecuador, antes de llegar a Miami el miércoles.
Su salida ocurrió después de que el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes ordenara que entregara sus pasaportes, incluido uno italiano, en un plazo de 24 horas. La orden se enmarca en una investigación por presunto lavado de dinero. Bolsonaro no cumplió el requerimiento y los documentos fueron cancelados al vencer el plazo.
La investigación en su contra
Según documentos judiciales citados por medios internacionales, la pesquisa se relaciona con los vínculos del senador con el abogado Willer Tomaz, acusado de integrar una red de lavado vinculada a un fraude de más de 1.000 millones de dólares. Bolsonaro niega cualquier irregularidad.
La carta desde Miami
Desde Miami, el excandidato publicó una carta en la que se autoproclamó «líder de Brasil» y atribuyó su derrota a un supuesto «golpe de Estado electoral» orquestado por Lula y el Tribunal Supremo. En una versión previa del texto se había llamado «presidente electo», y luego modificó la formulación.
El contexto: la relación entre Trump y Brasil
Trump no respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro, pero sí le dedicó gestos públicos, como recibirlo en el Despacho Oval en mayo, un honor poco habitual para un senador extranjero. Días antes de la contienda, la relación entre Washington y Brasilia ya acumulaba tensiones.
Desde 2025, Estados Unidos impuso aranceles elevados a Brasil en respuesta al proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, padre de Flávio, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. Trump fue aliado de Jair Bolsonaro durante su primer mandato.
La administración estadounidense buscaba alinear a Brasil, la mayor economía de América Latina, con Washington, en un momento en que otros gobiernos de derecha han ganado elecciones en la región.
Qué viene después de las elecciones
El TSE ya proclamó el resultado y ha dicho que cualquier impugnación formal se examinará conforme al debido proceso. La coalición de Lula sostiene que las denuncias carecen de sustento. Trump, por su parte, anunció que hablará con el presidente brasileño, aunque no ha precisado si reconoce su reelección.
Por ahora quedan abiertos tres frentes:
- Los recursos judiciales que Flávio Bolsonaro dice que presentará para anular los comicios.
- La investigación por lavado de dinero, que continúa mientras el senador permanece en Estados Unidos.
- La relación diplomática entre Washington y Brasilia, a la espera de la llamada anunciada por Trump.
Mantente informado: sigue este medio para conocer cada novedad sobre la reelección de Lula, la respuesta de Washington y el caso de Flávio Bolsonaro.
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