El diario español El País afirma que Venezuela atraviesa una etapa inédita en la que buena parte de la ciudadanía empieza a “olvidarse de Nicolás Maduro” y a medir, en la calle, el alcance real de la apertura del nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez. Tras la operación militar de Estados Unidos que sacó del poder y del país a Maduro y a Cilia Flores, el país vive una mezcla de optimismo e incertidumbre, con cambios que el análisis califica como profundos y, sobre todo, irreversibles. El texto sostiene que ya no se trata solo de la desaparición de una figura, sino del desmantelamiento progresivo del entramado de poder que lo sostenía.
Según el reportaje, Rodríguez ha aprovechado estos meses para reordenar el poder. Ha cambiado a casi la mitad de su equipo, ha movido fichas en el Ejecutivo y ha renovado la cúpula militar, incluyendo la salida del cuestionado ministro de Defensa Vladimir Padrino López, aunque sin romper con la esencia del proyecto chavista. Los nuevos generales, indica El País, siguen siendo leales a la revolución bolivariana, pero son cuadros escogidos directamente por la presidenta encargada, lo que consolida su perfil propio y reduce la influencia del antiguo círculo de Maduro.
En la calle, los cambios se sienten en forma de protestas y ensayos de libertad. El artículo menciona escenas que antes parecían impensables: una huelga de transporte que paraliza Caracas, ruedas de prensa de opositores recién liberados que denuncian la represión, y marchas sindicales que avanzan hacia la Asamblea Nacional con consignas por mejores salarios y más libertades. Trabajadores, estudiantes y organizaciones civiles “miden cada día hasta dónde pueden llegar”, explorando los límites de la libertad de expresión y manifestación en un proceso que varias fuentes consultadas consideran difícil de revertir.
Una de las señales más fuertes que destaca El País es la ley de amnistía impulsada por Delcy Rodríguez, presentada como el gesto de apertura más relevante hasta ahora. La norma habría beneficiado a cerca de 5.000 personas, entre excarcelaciones y levantamiento de medidas cautelares, aunque mantiene exclusiones claras, dejando fuera a figuras como María Corina Machado, a la que el chavismo acusa de promover una intervención militar. Esa combinación de apertura parcial y vetos selectivos refleja, según el análisis, un intento de recomponer la legitimidad interna sin renunciar al control político sobre los adversarios más incómodos.
En el plano económico, el reportaje describe un país que respira cierto rebote, pero todavía lejos de una recuperación de fondo. En la radio y la televisión oficial se repite el discurso de la reactivación: anuncios sobre el repunte de la construcción, mayores ingresos petroleros, captación de inversiones y venta de oro. En la calle, se percibe algo de optimismo: más vida nocturna, eventos culturales y gente hablando de política en voz alta. Sin embargo, El País recuerda que, tras perder cerca del 70% de su tamaño entre 2014 y 2020, la economía ahora crece a un ritmo modesto, con salarios aún hundidos, déficit fiscal elevado y un petróleo que “no alcanza” para compensar el daño acumulado.
La oposición también atraviesa su propia transición. El texto señala que los partidos buscan reordenarse en este nuevo escenario, mientras María Corina Machado, presentada como la dirigente con mayor respaldo popular, sigue fuera del país y estudia su regreso. Su vuelta podría acelerar el reclamo de elecciones, tensar el frágil equilibrio interno y obligar a Washington —cuyas prioridades pasan por la estabilidad y los negocios— a recalibrar su estrategia. A menos de tres meses de la caída de Maduro, concluye El País, Venezuela avanza por una senda aún incierta, pero con un punto en común: “el camino andado no tiene media vuelta”, porque la sociedad difícilmente aceptaría volver al esquema anterior.

