Ya Delcy arrancó su campaña con todo, aunque todavía no lo admita en cadena ni haya cronograma del CNE: Caracas está empapelada con el eslogan “Delcy avanza, tú tienes mi confianza”, y el rojo rojito desapareció detrás de un azul “de transición” que intenta vender moderación mientras el país sigue en emergencia.
La ciudad azul Delcy
- Desde murales en el centro y el oeste de Caracas hasta pancartas colgadas en autopistas y avenidas, el mensaje se repite con la misma estética: fondo azul, tipografía blanca o amarilla y la frase completa “Delcy avanza, tú tienes mi confianza”.
- En actividades del PSUV y ministerios se ven también pendones, gorras y franelas con el lema, acompañado de consignas como “Venezuela avanza con fuerza y determinación” y “la historia no se escribe sola, la escribimos nosotros”.
- El propio Ministerio de Cultura publicó un texto oficial titulado “Delcy avanza, tú tienes mi confianza”, presentando a Rodríguez como continuidad natural del proyecto chavista y pidiendo al aparato cultural que se ponga al servicio de ese relato.
En paralelo, la operación de imagen se refuerza con la red de falsos noticieros y propaganda digital a favor de Delcy, documentada por Cazadores de Fake News y otros medios, donde actores contratados en Argentina interpretan presentadores de noticias que elogian a la mandataria en canales de YouTube y anuncios pagados.
De rojo a azul: el camuflaje del “Rodrigato”
El giro cromático no es casual. Mientras medios internacionales hablan ya del “Rodrigato” para referirse al poder combinado de Delcy y Jorge Rodríguez, la nueva narrativa visual busca despegarse del desgaste del madurismo sin renunciar al control del Estado.
- El rojo partidista del PSUV cede espacio a un azul institucional que pretende transmitir calma, gobernabilidad y “normalidad” democrática para consumo interno y externo.
- Pero detrás de las pancartas azules siguen los mismos operadores, los mismos aparatos de propaganda y el mismo sistema de controles, cárcel y censura que acompañó a Maduro durante años.
La paradoja es evidente: “Delcy avanza” se anuncia en murales recién pintados mientras el salario sigue destruido, la inflación aplasta al venezolano de a pie y el propio Maduro enfrenta en Nueva York cargos de narcotráfico que nacieron al calor del mismo proyecto político que ahora intenta rebrandearse con un nuevo color.

