Un nuevo “sacudón” dentro del chavismo removió la cúpula del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y de la estatal petroquímica Pequiven. La presidenta encargada Delcy Rodríguez sacó del Seniat a José David Cabello Rondón, hermano del número dos del chavismo Diosdado Cabello, y lo trasladó a la presidencia de Pequiven, mientras que en su lugar designó como nuevo superintendente del Seniat al economista Román Maniglia. El movimiento reordena dos posiciones clave: la caja recaudadora del Estado y la empresa estratégica del sector petroquímico.

De acuerdo con los anuncios oficiales, José David Cabello deja así, después de años en la jefatura de la administración tributaria, el control directo de la institución que maneja la recaudación de impuestos y la vigilancia aduanera, para pasar a conducir la Petroquímica de Venezuela (Pequiven), empresa responsable de buena parte de la producción de fertilizantes y derivados químicos utilizados en la industria y en el sector agrícola. El traslado se produce en medio de la crisis económica, la caída de la producción y los retos para reactivar tanto la industria petrolera como su cadena de valor petroquímica.

En paralelo, la presidenta encargada Delcy Rodríguez nombró a Román Maniglia como nuevo superintendente del Seniat, colocándolo al frente de la institución que funge como columna vertebral de la política de ingresos fiscales internos del gobierno. Maniglia, vinculado previamente a responsabilidades en el área económica y financiera del oficialismo, asume ahora la tarea de mantener y aumentar la recaudación en un contexto de contracción productiva, dólarización de facto, presión inflacionaria y dependencia del cobro de tributos internos para sostener el gasto público.

Este relevo en la cúpula tributaria ocurre en un momento en el que el gobierno ha intensificado el uso del aparato fiscal y aduanero como herramienta de control sobre el sector privado, a través de mecanismos como fiscalizaciones, cierres temporales, sanciones y ajustes de impuestos que impactan tanto a grandes empresas como a comercios medianos y pequeños. La llegada de Maniglia al Seniat, con Cabello movido a Pequiven, es leída por analistas como una señal de reacomodo de cuotas de poder dentro del chavismo, en la que se mantienen los equilibrios entre los grupos cercanos a Diosdado Cabello y a los hermanos Rodríguez.

Al mismo tiempo, el nombramiento de José David Cabello en Pequiven coloca a un dirigente de confianza del alto mando oficialista en una empresa clave para cualquier intento de reactivación industrial y agrícola, tanto por su rol en la provisión de fertilizantes como por su potencial en la exportación de productos petroquímicos. Ese movimiento también podría responder al objetivo de reforzar el control político sobre un sector estratégico que, pese a la crisis general, continúa manejando contratos, alianzas y flujos de ingresos importantes para el Estado.

Los cambios se producen en un contexto de reajuste más amplio dentro de la administración interina de Delcy Rodríguez, que en las últimas semanas ha anunciado nuevas designaciones en ministerios, empresas públicas y organismos de recaudación, con el argumento de “mejorar la eficiencia” y “acompañar el proceso de reconstrucción” tras los terremotos que golpearon al país. Sin embargo, sectores críticos advierten que estos movimientos se inscriben en la lógica habitual del chavismo de rotar cuadros dentro de la misma élite, sin modificar el modelo de gestión ni las estructuras de control que han caracterizado al aparato estatal en las últimas décadas.


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