¡“FIESTA EN DORAL, PERO MALETAS SIN HACER!” VENEZOLANOS DEL SUR DE FLORIDA CELEBRAN LA CAÍDA DE MADURO, PERO ENTRE ESPERANZA Y MIEDO AÚN DUDAN SI VOLVER

USA9042. DORAL (FL, EEUU), 09/03/2026.- Ciudadanos venezolanos sostienen una bandera de su país esperando la llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al restaurante venezolano El Arepazo este lunes, en Doral, aproximadamente a 14-15 millas de Miami (Estados Unidos). El mandatario visitó El Arepazo, luego de una conferencia de prensa donde justificó sus acciones militares en Oriente Medio previo a volver a Washington DC en el Air Force One. EFE/Alberto Boal

Tres meses después de la captura de Nicolás Maduro, muchos venezolanos en el sur de la Florida siguen atrapados entre la ilusión de un país que parece abrirse y el miedo a regresar a una Venezuela donde la transición todavía es frágil. Un reportaje de El Nuevo Herald, reseñado por medios como EVTV y AlbertoNews, recoge testimonios de migrantes que, aunque celebraron en enero la acción de Estados Unidos, aún no se atreven a comprar pasaje de vuelta.

El diario cuenta, por ejemplo, la historia de Jiménez, de 58 años, que dejó Barquisimeto hace ocho años huyendo de la delincuencia y la crisis. Como muchos, esa madrugada del 3 de enero se enteró por llamadas y redes de que estaban bombardeando Caracas y que Donald Trump había anunciado la captura de Maduro y Cilia Flores, un hecho que le pareció “un acto de justicia”, pero no una garantía automática de que Venezuela ya es un país seguro.

Otro de los entrevistados confiesa que, si en Venezuela “no hubiera pasado nada”, probablemente se habría quedado indocumentado en Estados Unidos, pero ahora siente una “nostalgia que nunca se fue” y se pregunta si es el momento de regresar. Aun así, pone sobre la balanza factores como seguridad, servicios básicos, oportunidades de trabajo y estabilidad política, y reconoce que no ve claro todavía que esos elementos estén resueltos como para arriesgarlo todo.

El Nuevo Herald subraya que esta mezcla de esperanza y cautela no se queda solo en lo emocional: empieza a sentirse en el mercado inmobiliario del sur de Florida, donde agentes reportan que varios venezolanos consultan sobre vender propiedades o no renovar alquileres con la idea remota de volver, pero sin tomar decisiones definitivas. “Se habla mucho del regreso, pero de momento son más las conversaciones que las maletas hechas”, resume una empresaria citada por el medio.

A ese cálculo interno se suma la incertidumbre migratoria en Estados Unidos: con cambios en programas como el parole humanitario y mayor escrutinio sobre las políticas de asilo, algunos migrantes temen perder estatus si salen del país y luego no pueden volver a entrar. Otros, en cambio, sienten que este puede ser “el mejor momento” para regresar, antes de que una eventual nueva ola de crisis económica o política vuelva a cerrar las puertas.

En conjunto, el cuadro que dibuja el reportaje es el de una diáspora que sueña con volver a abrazar a su familia y recuperar la vida que dejó, pero que al mismo tiempo no olvida por qué se fue: delincuencia, persecución política, colapso de servicios y falta de futuro. Por ahora, muchos venezolanos en Miami, Doral y otras ciudades del sur de Florida prefieren esperar y ver cómo avanza la transición, con la esperanza de que algún día la pregunta “¿y si volvemos?” deje de dar miedo y se convierta en plan concreto.

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