El dirigente opositor Henry Alviárez, coordinador nacional de organización de Vente Venezuela, ordenó restablecer los “comanditos” y toda la estructura territorial del movimiento liberal, con la mira puesta en el regreso de María Corina Machado al país y en un eventual proceso electoral bajo un nuevo Consejo Nacional Electoral. La instrucción llega pocos días después de la reapertura de la sede nacional del partido en Caracas, que estuvo cerrada más de un año por la represión posterior a las presidenciales de 2024.
Según explicó Alviárez, la dirigencia de Vente Venezuela se está “organizando en dos direcciones”: por un lado, reconstruir la fuerza ciudadana que se articuló en torno a Machado; por el otro, preparar la estructura electoral para cuando se abra la ventana de unas nuevas presidenciales. “Nos estamos preparando organizativamente. María Corina va a volver, y va a volver para ser presidenta”, ha reiterado el dirigente, ratificando que la líder opositora mantiene su proyecto de competir en elecciones libres pese a los años de persecución y a su inhabilitación, rechazada por buena parte de la comunidad internacional.
Los llamados “comanditos” fueron la pieza clave de la estrategia territorial del comando de Machado en 2023–2024: células de al menos 10 personas creadas por comunidad y por centro de votación, encargadas de movilizar vecinos, cuidar actas y sostener la defensa del voto. Antes de las presidenciales de 2024, la plataforma opositora había logrado levantar miles de estos equipos en todo el país, como parte del plan “600K”, que aspiraba a 600.000 voluntarios desplegados en unas 50.000 mesas y 16.000 centros de votación.
Ahora, Alviárez instruyó a las estructuras regionales a rearmar esos comanditos y los llamados “colegios ciudadanos”, con tres tareas claras: organizar la bienvenida de María Corina Machado, preparar la logística electoral para futuros comicios y diseñar un plan de gestión pensando en un eventual cambio de gobierno. A su juicio, Venezuela atraviesa una fase de “reorganización social” que va más allá de una sola figura política y obliga a reconstruir tejido cívico tras años de dispersión, exilio y clandestinidad.
En entrevistas recientes con medios como NTN24 y la cadena española COPE, el dirigente —que estuvo preso en El Helicoide hasta febrero— ha insistido en que la oposición debe llegar a la próxima contienda con una maquinaria lista y unida. “Ella va a estar donde tiene que estar para ayudar a la causa venezolana”, dijo sobre Machado, al tiempo que admitió que todavía existen “trabas, restricciones y observaciones” por parte del gobierno de Delcy Rodríguez respecto a su regreso físico al país.
Alviárez también puso el acento en la necesidad de renovar de inmediato el Consejo Nacional Electoral (CNE), una exigencia que coincide con los llamados de otros actores opositores y de la comunidad internacional. Aclaró que no se trata de imponer un árbitro “opositor”, sino de contar con un CNE equilibrado e independiente, capaz de administrar un proceso donde —según su estimación— los sectores democráticos representarían más del 80% del país, lo que se traduciría en una victoria contundente en las urnas si existen condiciones mínimas.
Mientras tanto, la reapertura de la sede de Vente en Caracas y las salidas de la clandestinidad de dirigentes como Yanira León en Falcón muestran una reactivación paulatina de la estructura de Machado sobre el terreno. La orden de traer de vuelta los “comanditos” es la señal más clara de que, puertas adentro, el partido da por hecho que habrá transición y habrá elección, y que María Corina Machado quiere llegar a ese momento con la misma red de base que la convirtió en la figura con mayor votación opositora de los últimos años.

