Camiones cargados con toneladas de escombros procedentes de edificaciones desplomadas por los terremotos están siendo utilizados para desechar el material a lo largo de la franja costera que conecta Tanaguarena con Naiguatá, en el estado La Guaira. Según la denuncia del comunicador social y paramédico Rodolfo García, las autoridades locales estarían empleando camiones tipo volteo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para trasladar restos de estructuras colapsadas hasta el borde mismo de la playa, donde posteriormente son empujados hacia la orilla por maquinaria pesada.
En un video difundido por García se observa el momento en que una máquina recoge los fragmentos de concreto, hierro y otros materiales que han sido descargados sobre el costado de la vía y los desplaza hasta el litoral marino, creando montículos de residuos de construcción sobre la arena y la zona rocosa. El comunicador advierte que “el borde de esta vía está siendo utilizado para desechar todo el material sólido producto de las edificaciones colapsadas el pasado miércoles 24 de junio”, lo que evidencia que el lugar se está usando como punto improvisado de disposición de desechos en plena franja costera.
Vecinos de las comunidades cercanas relataron que, una vez depositados los escombros, residentes se suben a las montañas de material para escarbar entre los restos en busca de objetos que puedan ser reutilizados o recuperados, desde enseres personales hasta elementos de valor que hayan quedado atrapados bajo el concreto. La escena combina la imagen de una zona turística tradicionalmente asociada al ocio y al mar con la de un paisaje ahora marcado por bloques de cemento rotos, varillas expuestas y fragmentos de viviendas destruidas.
El uso del litoral como depósito de escombros se produce en un contexto en el que el gobierno interino de Delcy Rodríguez ha reconocido que más de 100 edificaciones colapsaron en La Guaira tras los terremotos, generando un volumen gigantesco de residuos que debe ser removido para avanzar en las labores de rescate, limpieza y reconstrucción. Sin embargo, especialistas y defensores ambientales han advertido que la aparente “solución rápida” de llevar ese material al borde del mar puede convertirse en una nueva fuente de impacto ambiental y riesgo costero, sobre todo si los residuos contienen componentes que se dispersan con el oleaje y las mareas.
Además del concreto y el acero, los escombros suelen incluir pinturas, tuberías, cables, vidrio, yeso y otros materiales industriales que pueden contener sustancias químicas o metales pesados, con potencial de afectar la calidad del agua y los ecosistemas marinos si no se gestionan de forma adecuada. A ello se suma el riesgo de contaminación microbiológica cuando entre los restos se encuentran materiales orgánicos y desechos domésticos, habituales en edificaciones residenciales colapsadas, lo que exige un manejo especializado y zonas de disposición controladas lejos del litoral y de áreas habitadas.
En paralelo, cuadrillas de organismos públicos y equipos de rescate continúan trabajando en la remoción de escombros en zonas como Playa Grande, Caraballeda y otros sectores de La Guaira, tanto para facilitar las operaciones de búsqueda de víctimas y desaparecidos como para despejar accesos y comenzar, paulatinamente, las tareas de recuperación urbana. Voces expertas en gestión ambiental insisten en que la planificación de la reconstrucción debe incorporar desde el inicio un plan integral de manejo de residuos de desastre, que incluya clasificación, reciclaje, almacenamiento temporal y disposición final en sitios técnicamente adecuados, para evitar que el remedio de hoy se convierta en el problema ambiental de mañana.
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