Los fuertes terremotos del 24 de junio dejaron fuera de servicio a dos centros de salud clave en Caracas: el Hospital Periférico de Coche y el Hospital Francisco Antonio Rísquez, en Cotiza, que fueron inhabilitados temporalmente tras detectarse daños severos en su infraestructura. La vicepresidenta sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud, Isabel Iturria, explicó que ambos hospitales recibieron clasificación de riesgo “rojo”, lo que implica la recomendación técnica de cesar toda actividad asistencial hasta que se ejecuten las reparaciones necesarias y se garantice la seguridad de pacientes y personal.
De acuerdo con las evaluaciones realizadas después del doblete sísmico, los dos centros presentaron afectaciones importantes en estructuras, techos, paredes y sistemas internos, por lo que se ordenó la suspensión del ingreso de nuevos pacientes. Al mismo tiempo, se organizó el traslado progresivo de quienes ya estaban hospitalizados hacia otras áreas seguras dentro de la red de salud pública, medida orientada a evitar que posibles réplicas o nuevas fallas estructurales pusieran en riesgo la vida de enfermos, médicos y trabajadores.
La funcionaria detalló que, como parte de la respuesta de emergencia, se activó un plan de reubicación de pacientes hacia otros hospitales de la capital, entre ellos el Hospital Universitario de Caracas, el Hospital Vargas, el Hospital de Lídice, el Periférico de Catia, el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, el Domingo Luciani en El Llanito y el Pérez de León II en Petare, además de algunos centros materno‑infantiles como el del Valle y el de Caricuao. Paralelamente, se han apoyado en hospitales de campaña instalados por el propio gobierno interino y por delegaciones de países como Colombia, España y Estados Unidos, para aliviar la carga sobre la red hospitalaria tradicional.
La crisis también alcanzó a otras infraestructuras de salud en Caracas. En el Hospital de Niños J. M. de los Ríos se reportaron daños en cielorrasos y mampostería en varias áreas, lo que obligó a cerrar parcial o temporalmente algunos servicios y a mover pacientes pediátricos a zonas consideradas más seguras. Una situación similar se registró en la Maternidad Concepción Palacios, donde parte de las gestantes y recién nacidos fueron trasladados a otros hospitales y maternidades, mientras se revisan y aseguran las áreas con mayor nivel de afectación.
Las autoridades sanitarias han insistido en que la prioridad inmediata es garantizar la continuidad de la atención sin exponer a los pacientes a estructuras comprometidas, al tiempo que se avanza en un plan de evaluación integral de la infraestructura hospitalaria en Caracas y otras ciudades. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y trabajadores de la salud advierten que la inhabilitación de dos hospitales como el Periférico de Coche y el Rísquez agrava una red ya tensionada por años de déficit de personal, falta de insumos y deterioro estructural, y reclaman transparencia en los plazos y alcances de las reparaciones prometidas.
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