Una biblioteca que ha sido refugio de generaciones, hoy en la cuerda floja
Hay lugares que dejan de ser solo edificios para convertirse en parte de la memoria de una comunidad. Eso es exactamente lo que representa la Biblioteca Conmemorativa John F. Kennedy para muchos residentes de Hialeah, y ahora mismo, ese espacio está en el centro de una batalla ciudadana que enfrenta a vecinos organizados contra un plan municipal de 8 millones de dólares que temen podría desmantelar, para siempre, lo que hasta hoy conocen como su biblioteca pública.
Una decisión que se toma en horas
El concejo municipal de Hialeah está a punto de votar de manera definitiva sobre esta propuesta, y ante la inminencia de esa decisión, los residentes decidieron organizarse. Una petición en Change.org, titulada «Save Hialeah’s John F. Kennedy Library», ya acumula más de 544 firmas, con un mensaje claro: preservar la biblioteca como un espacio de servicio completo, sin reducir su espacio ni sus servicios para dar cabida a un museo.
Qué propone exactamente la administración del alcalde Calvo
Un museo en el corazón del edificio
El plan impulsado por la administración del alcalde Bryan Calvo, incluido dentro del presupuesto de 2027, contempla instalar un museo en el centro del primer piso de la biblioteca. Ahí se exhibirían, según lo planteado hasta ahora, automóviles antiguos propiedad de la ciudad, fotografías históricas, pinturas y otros objetos vinculados al patrimonio local.
La biblioteca, empujada al segundo piso
Para hacerle espacio al museo, la biblioteca se trasladaría al segundo piso del edificio, un área que actualmente funciona como mezanine y que equivale, aproximadamente, a apenas un tercio del espacio que ocupa hoy en el primer piso. En términos prácticos, esto significaría una reducción drástica en el espacio disponible para libros, computadoras, salas de estudio y los distintos servicios comunitarios que hoy ofrece.
Cambios que también tocarían el exterior y el arte del edificio
El proyecto contempla además un rediseño exterior, sustituyendo los actuales muros de hormigón por cristal con iluminación. Y hay un detalle que ha tocado una fibra sensible entre los residentes: algunos de los 22 murales que decoran el edificio podrían retirarse, entre ellos, posiblemente, uno que representa a Don Quijote.
Una cafetería que sí se anunció, y un museo que no
El propio alcalde Calvo compartió en su cuenta oficial de Instagram que planea incorporar una nueva cafetería como parte de la modernización de la biblioteca. Lo que no mencionó en esa publicación fue, precisamente, el aspecto que más preocupación ha generado: que el proyecto combinaría la biblioteca con un museo, reduciendo su espacio actual.
De dónde sale la cifra de 8 millones de dólares
Según explicó José Torres, jefe de gabinete de Calvo, el monto se calculó tomando en cuenta la superficie del edificio y lo que otros municipios han invertido en proyectos de renovación similares.
Lo que piden los vecinos: no hay que elegir entre historia y biblioteca
La petición ciudadana no se opone a la idea de un museo en sí misma, sino a la forma en que este se plantea. «Creemos que el futuro de la historia de Hialeah y el futuro de su biblioteca pública no deberían competir por el mismo espacio. Un museo es una gran idea, pero no a costa de esta institución vital», señala el texto de la campaña.
Los organizadores piden a la ciudad tres cosas concretas: preservar la biblioteca JFK como un espacio público de servicio completo, proteger tanto su colección como a su personal, e involucrar activamente a la comunidad en cualquier cambio que se plantee para este edificio histórico, construido en 1965.
La petición también pone el dedo en la llaga sobre lo que representaría el traslado: «Los planes actuales contemplan trasladar la biblioteca a la zona de mezanine, que es más pequeña. Esto desmantelaría la colección y los servicios.»
El silencio que preocupa: lo que la ciudad no ha explicado
Uno de los puntos más señalados por los residentes es la falta de transparencia en todo el proceso. Hasta el momento, el gobierno municipal no ha entregado ni al concejo ni a los medios de comunicación un plano detallado que muestre con precisión cómo quedaría distribuida la biblioteca tras la reforma.
El Miami Herald intentó obtener respuestas de distintas partes involucradas: contactó al grupo detrás de la petición sin obtener respuesta, buscó comentarios de los concejales sin que ninguno accediera a hablar, y solicitó declaraciones al propio alcalde Calvo sobre las inquietudes planteadas en la campaña, sin recibir tampoco respuesta alguna.
Voces divididas dentro del concejo municipal
Durante la primera audiencia presupuestaria, dos concejalas dejaron ver posturas distintas frente al proyecto. Gelien Pérez puso el énfasis en garantizar que las instalaciones renovadas sigan atendiendo a los niños y las familias que dependen de la biblioteca para servicios básicos, algo que, según ella, no queda claro en la propuesta actual. Compartió además un recuerdo personal: de joven, utilizaba la biblioteca para hacer sus tareas escolares porque su familia no podía costear una computadora en casa. «Solo quiero asegurarme de que sigamos ofreciendo un lugar para que los niños vayan a hacer sus tareas», dijo.
Mónica Pérez, por su parte, se mostró más receptiva a la idea del museo y a algunos elementos de la renovación, incluida la cafetería. Sin embargo, planteó una duda logística relevante: la biblioteca JFK se utiliza como centro de votación anticipada, y no está claro si las obras y la nueva configuración obligarían a la ciudad a buscar otra ubicación para esa función.
Un contexto que agrava la preocupación: recortes de personal
La polémica por el museo llega, además, en un momento delicado para el sistema bibliotecario municipal. El Miami Herald confirmó que, a partir del 1 de octubre, se eliminarán los 18 puestos de trabajo a tiempo parcial del sistema bibliotecario de Hialeah, un recorte confirmado la semana pasada por el propio Torres. Esta medida afecta a todo el sistema, no solo a la biblioteca JFK. Aunque la ciudad ha indicado que estos empleados podrían optar a otros puestos municipales, no existe ninguna garantía de reubicación.
Por qué esta biblioteca importa tanto
Los números respaldan la preocupación de los residentes. El sistema bibliotecario de Hialeah atiende a más de 82 mil residentes y registró 227,579 visitas tan solo el año pasado. La biblioteca JFK, descrita como la principal de la ciudad y un verdadero centro comunitario, ofrece mucho más que libros: recursos digitales, computadoras y wifi, salas de estudio, programas educativos, clases de inglés, cursos de preparación para la ciudadanía, asistencia en trámites de inmigración y servicios de pasaporte.
Lo que dicen quienes usan la biblioteca todos los días
Los comentarios dejados en la petición reflejan el vínculo emocional que muchos residentes tienen con este espacio. Idania lo resume con una frase contundente: «¡Una biblioteca es un santuario!». Walter, residente desde la inauguración del edificio en 1965, advierte: «Como toda buena biblioteca, la biblioteca de Hialeah ha evolucionado y se ha adaptado a los tiempos. Si se reduce a ser un museo, su utilidad será nula». Rafael cuestiona las prioridades de inversión: «Es un espacio que sigue siendo muy utilizado por la comunidad, tanto por jóvenes como por mayores. ¡No hay necesidad de gastar 8 millones de dólares aquí cuando la infraestructura de Hialeah se está desmoronando, especialmente los parques!». Y Annenrys resume el sentir general: «Para mí, la biblioteca es un lugar de aprendizaje, cultura, lectura y participación comunitaria. No quiero perder los libros, las actividades, las zonas de estudio y los servicios que forman parte de nuestra vida cotidiana. Pido que se preserve la biblioteca JFK y que se escuche a los usuarios antes de tomar una decisión que nos afecte directamente.»
La petición cierra con un llamado simple y directo: «Por favor, escuchen a las personas que utilizan esta biblioteca a diario.»
Una historia de más de sesenta años al servicio de la comunidad
La Biblioteca Conmemorativa John F. Kennedy abrió sus puertas en 1965 y, desde entonces, se ha convertido en un edificio histórico para Hialeah. Durante décadas, ha funcionado como centro comunitario para residentes de todas las edades, ofreciendo acceso a educación, tecnología y servicios públicos esenciales. No son pocos los vecinos que recuerdan haber usado sus instalaciones para hacer tareas escolares en épocas en que sus familias no podían costear una computadora propia.
Lo que realmente está en juego
La decisión que tome el concejo municipal definirá varias cosas a la vez: si la biblioteca JFK conserva su función como espacio de servicio completo o se transforma en un híbrido de museo y biblioteca con espacio reducido; si se preserva la colección histórica y los servicios actuales, o si estos se desmantelan para dar paso a exhibiciones de vehículos y objetos patrimoniales; si la administración municipal finalmente involucra a la comunidad en la planificación o impone el proyecto sin transparencia ni planos claros; y si los 18 empleados a tiempo parcial del sistema bibliotecario logran ser reubicados o terminan perdiendo sus puestos de trabajo.
Mientras el concejo se prepara para votar, la comunidad de Hialeah sigue sumando firmas y voces, con la esperanza de que, esta vez, sean escuchados antes de que la decisión sea definitiva.
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