Tres cubanas, tres negocios y un mismo sueño: prosperar en Miami

Tres cubanas, tres negocios y un mismo sueño: prosperar en Miami

Llegaron a Estados Unidos con el estatus migratorio en el limbo, sin dinero y sin garantías. Hoy, tres mujeres cubanas dirigen sus propios negocios en el sur de Florida y forman parte de una tendencia que convierte a Miami-Dade en el condado líder del país en creación de pequeñas empresas. Estas son sus historias.

De bailarina de club nocturno a dueña de su propio estudio

Mariana Alom, de 32 años, llegó a Miami hace dos años tras un camino que pasó primero por Brasil, donde descubrió el pole dance, y antes por Cuba, donde se formó durante tres años en ballet clásico en el Instituto Superior de Arte de La Habana. En Miami trabajó casi dos años como bailarina en E11EVEN, el reconocido club nocturno de la ciudad, un trabajo que le pasó factura físicamente pero le permitió ahorrar para cumplir su verdadero objetivo.

«Había aprendido que la danza era más bien para uno mismo, pero en E11EVEN se hacía pensando en el disfrute de otros», cuenta Alom sobre esa etapa. En junio de 2026 inauguró The WildCat Room, su propio estudio en Miami Beach, con cinco barras que ascienden hacia el techo y diez alumnas repartidas en distintos horarios. Su filosofía es clara: el baile en barra no tiene requisitos de género, edad o condición física, y su meta es ampliar el espacio con barras de altura competitiva y un equipo de profesionales en yoga, flexibilidad y masajes.

De la selección cubana de tenis a su propia academia

Claudia Carreras, de 28 años, representó a Cuba en los Juegos de Veracruz de 2014 como parte de la selección nacional de tenis. Llegó a Miami en 2022, en el pico histórico de la migración cubana, tras recorrer la peligrosa ruta entre Nicaragua y Estados Unidos. Ingresó con el formulario I-220A, un estatus migratorio que la mantiene en un limbo legal de largos procesos de espera.

«En Cuba era prácticamente imposible practicar el tenis por la falta de implementos. Tampoco hay una cultura masiva sobre ese deporte», explica Carreras. Hoy dirige Turn On Tennis en Key Biscayne, que comenzó sin clientes fijos y creció gracias a las redes sociales. El proyecto se ha diversificado con Turn On Healthy Bar, un carrito de café saludable que se mueve por eventos de la ciudad, y Turn On News, una revista digital sobre deportes y estilo de vida.

De facialista en La Habana a su propio salón en Hialeah Gardens

Heidy Martínez, de 35 años, llegó a Miami en mayo de 2022 junto a su esposo, tras completar la travesía hasta Del Rio, Texas. Trabajaba como facialista en Cuba desde los 20 años, atendiendo clientes en su propia casa del municipio de Playa, en La Habana. Mientras su esposo recibió parole (permiso legal), ella presentó una solicitud de asilo bajo el mismo formulario I-220A y aún espera la fecha de su segunda corte de inmigración, programada para 2028.

A finales de 2024 abrió Mimos SkinCare en Hialeah Gardens, después de años trabajando en un espacio compartido y reducido. «Ha sido una montaña rusa de emociones. Llegas aquí y estás totalmente perdido», relata Martínez, quien tuvo que aprender sola a diseñar tarjetas de presentación en Canva y a editar sus propios videos para redes sociales.

Miami-Dade, el condado líder en creación de pequeñas empresas

Las historias de Alom, Carreras y Martínez no son casos aislados. Miami-Dade registró 4,900 nuevas solicitudes de pequeñas empresas por cada 100,000 habitantes en 2025, la mayor concentración entre todas las ciudades de Estados Unidos incluidas en el estudio. El condado alberga entre 83,000 y 90,000 pequeños negocios con menos de 50 empleados, más de 50,000 de ellos en manos de minorías.

«Miami-Dade es líder nacional en la creación de pequeñas empresas porque estamos invirtiendo en las personas y las ideas que impulsan nuestra economía», afirmó la alcaldesa Daniella Levine Cava.

El impacto de la política migratoria en el emprendimiento

No todo ha sido sencillo para la comunidad inmigrante. La cancelación del TPS (Estatus de Protección Temporal) para venezolanos, hondureños, haitianos y salvadoreños ha golpeado el espíritu emprendedor de muchos en la ciudad, y los operativos de ICE han generado incertidumbre entre negocios sostenidos por población inmigrante. Los cubanos que antes se beneficiaban de la Ley de Ajuste Cubano hoy enfrentan, en muchos casos, el mismo limbo del I-220A que viven Carreras y Martínez.

Consejos para quienes quieren emprender en Miami

Gisela Rojas, empresaria venezolana de bienes raíces, recomienda comenzar por crear una LLC (compañía de responsabilidad limitada) para separar las cuentas personales de las del negocio, un trámite que cuesta apenas alrededor de $125 a través del portal dos.fl.gov/sunbiz. «El primer paso es tener la mente preparada», asegura Rojas, quien también sugiere explorar líneas de crédito Net 30 para construir historial crediticio comercial desde el inicio.

Para quienes buscan apoyo financiero, Miami-Dade ofrece varios recursos: el Fondo RISE otorga hasta $75,000 en préstamos para negocios con al menos dos años de operación, mientras que el programa Mom and Pop entrega subvenciones que no requieren devolución para negocios con más de un año funcionando.


Las historias de Alom, Carreras y Martínez demuestran que, incluso desde el limbo migratorio, el espíritu emprendedor de la comunidad hispana sigue moviendo la economía de Miami. Si estás pensando en emprender, explora los recursos gratuitos que ofrece el condado antes de dar el primer paso.


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