María Corina Machado sigue fuera del país, pero dentro de Venezuela su nombre no se ha movido del tope de las encuestas: distintos sondeos publicados desde enero la colocan como la figura política con mayor intención de voto y con el nivel más alto de reconocimiento y apoyo entre los venezolanos, incluso por encima de Donald Trump y del propio Marco Rubio en algunos estudios. El dato es significativo porque llega en pleno reacomodo del poder tras la captura de Nicolás Maduro, con Delcy Rodríguez en la presidencia interina y un tablero donde se cruzan la agenda de Washington y las expectativas de la mayoría que quiere una ruptura clara con el chavismo.
Una de las fotos más contundentes es la de la encuesta nacional de Meganalisis, realizada entre el 6 y el 11 de enero de 2026, pocos días después del operativo del 3 de enero. En ese estudio, el 78,3% de los consultados afirmó que votaría por María Corina Machado si las elecciones presidenciales se celebraran “hoy” y ella estuviera en la boleta, frente a un rechazo masivo a cualquier opción asociada al chavismo. La misma medición mostró que el 93,5% de los encuestados rechaza a Delcy Rodríguez como figura de transición y que más del 90% dice no confiar en ningún dirigente chavista, incluidos Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, cuyos niveles de apoyo no superan el 3%.

Otro trabajo, de la firma Latam Pulse, introdujo un matiz llamativo: al medir imagen y popularidad general, Marco Rubio aparecía como el político más popular entre los venezolanos, seguido por Machado y Trump. Pero incluso en ese escenario, la dirigente opositora se mantiene como la figura venezolana mejor posicionada de cara a cualquier elección, con una ventaja clara sobre otros nombres de la oposición tradicional y con una distancia abismal frente a las figuras del chavismo. El contraste entre la popularidad interna de Machado y el peso que tienen Rubio y Trump como actores externos refleja hasta qué punto la transición combina factores domésticos y tutelas internacionales.

El contexto político hace que estas cifras tengan un peso adicional. Desde Washington, Machado ha anunciado que regresará a Venezuela “en pocas semanas” para participar directamente en la fase decisiva de la transición y ha llamado a “prepararse para una nueva y gigantesca victoria electoral”, recordando que, a su juicio, ya derrotó a Maduro en las urnas el 28 de julio de 2024. En paralelo, sectores de la sociedad venezolana miran con recelo un esquema en el que la transición se ha gestionado sobre todo entre Washington y cuadros del propio chavismo, y ven en las encuestas una señal de que el apoyo popular sigue del lado de quien encarnó la ruta electoral previa al 3 de enero.

En síntesis, los números dicen que, con padrino o sin padrino, con Trump, Rubio o quien sea moviendo fichas desde afuera, la líder que hoy prefieren los venezolanos para encabezar la transición sigue siendo María Corina Machado, y esa realidad demoscópica será un factor que ningún acuerdo político podrá ignorar sin pagar un costo.




