Un informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025 reveló que apenas 1,9% de los emprendimientos del país está en la categoría de “establecidos”, es decir, solo dos de cada cien negocios logran sobrevivir más allá de los 3,5 años y mantenerse activos en el mercado. La gran mayoría se queda en la llamada “fase naciente”, con menos de tres meses de operación y sin capacidad de pagar salarios, y termina cerrando por falta de flujo de caja y de financiamiento.
El estudio advierte que Venezuela perdió más de un millón de emprendedores en 2025 y que la Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) cayó a 7,7% de la población adulta, el nivel más bajo desde 2003, lo que refleja un ecosistema cada vez más pequeño y frágil. La mayoría de los negocios nace con capital inicial entre 5.000 y 20.000 dólares, provenientes de ahorros familiares, remesas o préstamos informales, recursos que se agotan rápido en un entorno inflacionario y sin crédito bancario.
Los investigadores de GEM subrayan que, en lugar de un emprendimiento basado en la innovación y la detección de oportunidades, en Venezuela predomina un modelo de “supervivencia”: la gente monta negocios para “comer hoy”, no para crecer, lo que se traduce en empresas pequeñas, informales y de baja productividad. El informe es contundente al señalar la responsabilidad del Estado, que mantiene un entorno regulatorio y fiscal hostil, más preocupado por sumar inscritos al Registro Nacional de Emprendimientos que por facilitar la transición hacia empresas consolidadas.

