Vecinos de la parroquia Miguel Peña, en el sur de Valencia, estado Carabobo, salieron a las calles para protestar por los constantes apagones y fallas eléctricas que se han registrado en la zona durante los últimos días. La manifestación se concentró frente a la planta eléctrica Ricardo Urriera, donde los habitantes denunciaron que los cortes de luz se han vuelto una rutina diaria que altera por completo su vida cotidiana. Los residentes advirtieron que la inestabilidad del servicio eléctrico afecta a familias, comercios, escuelas y servicios básicos, en una área que ya arrastra años de precariedad en infraestructura y atención pública.

De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, los apagones se presentan varias veces al día y, en muchos casos, se extienden por largas horas, dejando sectores completos sin energía durante buena parte de la jornada. Los vecinos señalaron que hay días en los que la electricidad se va en horas de la mañana y no regresa hasta entrada la noche, o se interrumpe durante la madrugada y vuelve de forma intermitente, sin que exista un cronograma oficial que permita a la comunidad organizarse. Esta situación ha provocado la pérdida de alimentos refrigerados, daños en electrodomésticos y dificultades para trabajar o estudiar, especialmente para quienes dependen de equipos eléctricos o de conexión a internet para cumplir con sus actividades.

En la protesta, los habitantes de Miguel Peña insistieron en que el sur de Valencia es uno de los sectores más golpeados por las fallas del sistema eléctrico regional. Denunciaron que, mientras en otras zonas de la ciudad los cortes de luz son menos frecuentes o de menor duración, en sus comunidades los apagones son prolongados y repetitivos. Algunos manifestantes afirmaron que se sienten discriminados y desatendidos por las autoridades, al considerar que la respuesta institucional a sus reclamos ha sido escasa o inexistente. También expresaron preocupación por la seguridad en las noches, ya que la falta de iluminación favorece la comisión de delitos y deja a las calles en completa oscuridad.

Durante la jornada de protesta, un funcionario de Corpoelec salió a las puertas de la planta eléctrica para dirigirse a los ciudadanos que se encontraban en el lugar. El trabajador atribuyó la inestabilidad del servicio a un presunto “fenómeno climático” que estaría afectando la generación y distribución de energía eléctrica en la región. Según su explicación, factores asociados a la incidencia solar y a la demanda estarían influyendo en las variaciones del sistema, lo que obliga a la aplicación de cortes programados para evitar fallas mayores. Sin embargo, los vecinos presentes cuestionaron esta versión y aseguraron que no han sido informados de ningún plan formal de racionamiento que justifique los constantes apagones que sufren a diario.

Los manifestantes señalaron que, más allá de las causas técnicas que pueda alegar la empresa estatal, el problema principal es la falta de información clara y de soluciones efectivas. Afirmaron que desconocen cuánto tiempo más se mantendrán los cortes con la actual frecuencia y duración, y que tampoco hay anuncios oficiales sobre inversiones o trabajos de mantenimiento que permitan mejorar la calidad del servicio en el corto plazo. Esta incertidumbre, dijeron, se traduce en angustia para las familias, que deben improvisar formas de resguardar alimentos, proteger sus equipos y adaptarse a una rutina marcada por la inestabilidad eléctrica.

Los habitantes de Miguel Peña indicaron además que las fallas eléctricas se suman a otros problemas de servicios públicos, como la irregularidad en el suministro de agua potable y las deficiencias en el transporte. En su opinión, la combinación de estos factores agrava el deterioro de la calidad de vida en el sur de Valencia y empuja a muchos jóvenes y trabajadores a considerar la migración como única salida. También mencionaron que la actividad comercial en la parroquia se ve seriamente afectada, ya que pequeños negocios, bodegas y establecimientos de comida rápida se ven obligados a cerrar durante los apagones o a trabajar a pérdida cuando pierden mercancía por falta de refrigeración.

Ante este panorama, los vecinos advirtieron que mantendrán las protestas y las denuncias públicas mientras no se produzcan cambios tangibles en el servicio eléctrico. Señalaron que seguirán organizándose en sus comunidades para documentar la duración y frecuencia de los apagones, y así respaldar sus reclamos ante las autoridades competentes. También hicieron un llamado a otros sectores de Valencia y del estado Carabobo que estén atravesando situaciones similares, para que se sumen a las exigencias de mejoras en el sistema eléctrico nacional y se visibilice la magnitud de la crisis de los servicios en la región.

Related Post