Un documento registrado el 14 de abril en el Departamento de Justicia de Estados Unidos revela que Delcy Rodríguez activó una operación formal de cabildeo en Washington con miras a respaldar su candidatura presidencial y a gestionar el levantamiento de sanciones. El expediente quedó inscrito bajo el sistema de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), con el número 7715.
En ese registro, el abogado estadounidense Jihad M. Smaili se inscribe como agente al servicio de Delcy, identificándola como “gobernante encargada” con sede en el Palacio de Miraflores. El documento especifica que Smaili la asesorará ante el Departamento de Estado y la Casa Blanca para “fortalecer la relación bilateral” y trabajar en la eliminación de medidas coercitivas contra el Estado venezolano, es decir, aflojar sanciones mientras ella se proyecta políticamente.
Smaili no es un nombre nuevo en el círculo de Rodríguez: en enero de 2026 representó a su pareja, Yussef Nassif, en investigaciones abiertas por la DEA. Ahora, bajo FARA, su rol se amplía como operador político y de lobby, manejando también litigios vinculados a PDVSA, Citgo y reclamaciones relacionadas con las FARC, según reseña Alertas24 con base en el registro oficial.
Este movimiento llega pocas semanas después de que la OFAC levantara las sanciones individuales que pesaban sobre Delcy el 1 de abril, y coincidió con el anuncio de una flexibilización mayor para que el BCV y la banca pública venezolana puedan operar con más libertad en el sistema financiero global. En la práctica, Rodríguez aprovecha que Washington la “limpió” en papel para contratar a un lobista que impulse su imagen y su proyecto político en pleno tablero preelectoral.
De acuerdo con el reporte de Tal Cual citado en la nota, la estrategia apunta a legitimarse en el poder vía elecciones: usar estos meses como presidenta encargada para ganar tiempo, popularidad y oxígeno económico, mientras reordena la economía y las relaciones con Estados Unidos bajo condiciones favorables para el chavismo. El cálculo, según análisis recogidos por ABC y otros medios, es claro: mientras más tarde convoque elecciones, mejor para ella, porque acumula visibilidad, reparte beneficios selectivos y llega a una eventual campaña con la ventaja del poder.
En resumen, el registro FARA confirma que Delcy Rodríguez ya está jugando en clave de campaña presidencial, con un despacho de lobby en Washington, sanciones personales levantadas y un relato de “estabilidad y reconstrucción” que venderá tanto afuera como adentro. Que lo haga con la economía devastada y los servicios colapsados en Venezuela es, como dices, pura cara ‘e tabla… pero con plan de campaña en marcha.

