El gobierno interino de Delcy Rodríguez ordenó desmantelar el “Salón Néstor Kirchner” del Palacio de Miraflores, retirando los retratos del exmandatario argentino y eliminando la decoración con los colores celeste y blanco que aludían a la bandera de Argentina. La medida forma parte de una serie de cambios simbólicos en la sede del Ejecutivo tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, en el marco de una operación militar estadounidense.

De acuerdo con la reseña de El Nacional y versiones de la prensa argentina, el salón fue restaurado a una estética más sobria, con predominio de blancos y grises, dejando atrás uno de los símbolos más visibles de la cercanía política entre el chavismo y el kirchnerismo. Según el portal Monitoreamos, el espacio se utiliza ahora para reuniones con funcionarios estadounidenses y luce una silueta del Palacio de Miraflores en color rojo, en lugar de la iconografía anterior vinculada a Néstor Kirchner.

El Salón Néstor Kirchner había sido inaugurado el 1 de diciembre de 2011 por Hugo Chávez y la entonces presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, como homenaje al exmandatario fallecido y símbolo de la alianza política Caracas–Buenos Aires. En aquella ocasión, Chávez incluso le regaló a Fernández un cuadro pintado por él mismo con los rostros de ambos líderes junto a Kirchner, al que se refirió con la frase: “Mi reina, te lo pinté para ti y para Néstor”.

Imágenes comparativas difundidas en redes muestran que hasta diciembre de 2025, en actividades oficiales con Nicolás Maduro, el salón aún conservaba los retratos y elementos alusivos a Kirchner y a la Argentina. En fotografías de abril de 2026, ya bajo la jefatura de Delcy Rodríguez y en encuentros con delegaciones de Estados Unidos, esos símbolos desaparecen y se aprecia la nueva decoración neutra con la silueta de Miraflores.

Analistas citados por medios argentinos interpretan el cambio como un intento de reordenar la carga simbólica del palacio presidencial en plena reconfiguración del poder en Venezuela. El retiro de los símbolos kirchneristas se lee tanto como un gesto de distancia respecto al viejo eje chavismo–kirchnerismo, como una forma de acomodar la escenografía a la nueva etapa de acercamiento con Washington.

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