En plena zona cero de La Guaira, donde varios edificios colapsaron tras los dos terremotos que sacudieron recientemente a Venezuela, familiares de víctimas y desaparecidos denuncian que han tenido que pagar entre 800 y 1.200 dólares diarios para alquilar maquinaria pesada privada y continuar la búsqueda de sus seres queridos bajo los escombros. De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, esos pagos incluyen el traslado de las máquinas, el combustible y el trabajo de los operadores, en un contexto en el que las labores oficiales de rescate han sido calificadas como insuficientes, intermitentes o tardías por los propios afectados.bbc+3
En varios de los edificios siniestrados, los allegados aseguran que la primera respuesta estatal se concentró en los días iniciales posteriores al derrumbe, pero luego la presencia de maquinaria y rescatistas fue disminuyendo, dejando grandes bloques de concreto y estructuras colapsadas apenas intervenidas. Ante esa situación, familiares y vecinos comenzaron a organizar colectas y a endeudarse para contratar por su cuenta retroexcavadoras, grúas y camiones, con el objetivo de remover material y abrir accesos hacia las zonas donde presumen que aún hay cuerpos o posibles sobrevivientes.lavozdegaliciayoutubeinfobae+1
En algunos casos, los denunciantes relatan que se les ha llegado a exigir hasta 9.000 dólares por el traslado de equipos especializados al sitio del derrumbe, una cifra imposible de asumir para la mayoría de las familias afectadas. Videos y testimonios difundidos en redes sociales recogen el clamor de madres, padres y hermanos que, entre lágrimas, piden que se envíe maquinaria sin costo, alegando que no pueden seguir “comprando” horas de trabajo para tratar de recuperar, al menos, los cuerpos de sus familiares.instagram+3
Mientras tanto, sobre el terreno se repite la imagen de personas que remueven piedras, varillas y pedazos de concreto con sus propias manos, palas y herramientas improvisadas, ante la falta de equipos suficientes de búsqueda y rescate. Bajo el sol y expuestos a riesgos permanentes por posibles nuevos desprendimientos, estos familiares se turnan por horas en los escombros, con la esperanza de hallar señales de vida o, al menos, restos que permitan cerrar el ciclo de incertidumbre.youtubeinstagram+3
Organismos internacionales y medios extranjeros han documentado que, a más de una semana de los sismos, en varios puntos de La Guaira se mantiene una búsqueda “por cuenta propia”. Aunque en algunos derrumbes se han reportado rescates exitosos incluso después de más de cien horas de trabajo continuo, la realidad predominante es la de familias que reclaman mayor acompañamiento técnico, acceso a sonar, equipos de corte y personal especializado, recursos que consideran deberían ser garantizados de manera prioritaria por el Estado en un escenario de desastre de esta magnitud.facebookyoutubeinfobae+1youtube
Los testimonios también apuntan a una sensación de abandono institucional, en contraste con los anuncios de altos funcionarios sobre despliegues coordinados y planes especiales para atender la emergencia. Mientras la Presidencia interina ha difundido balances sobre misiones y estructuras creadas para la reconstrucción, como la Gran Misión Venezuela Renace, en el terreno las familias insisten en que su necesidad inmediata no es un plan a futuro, sino maquinaria, combustible y personal de rescate hoy, sin que ello dependa de su capacidad de reunir miles de dólares en medio del duelo y la pérdida.instagramyoutubeinfobae+1
La situación en La Guaira se ha convertido así en un símbolo de la brecha entre el discurso oficial y la realidad de quienes continúan buscando a sus muertos y desaparecidos. Mientras avanzan lentamente los trabajos de remoción de escombros, organizaciones de derechos humanos y vecinos llaman a que se garantice el acceso gratuito a equipos y servicios de rescate, y a que se investigue el cobro de sumas elevadas por el uso de maquinaria en una zona declarada en emergencia.
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