¡“DEL HELICOIDE A LA CASA DEL TERROR”…! REVELAN QUE EL SEBIN MUDÓ UN CENTRO CLANDESTINO DE TORTURAS A UNA QUINTA LLAMADA LA ARENOSA EN GUATIRE

Una investigación de Armando.Info reveló que el Sebin trasladó parte de sus operaciones clandestinas de represión a una quinta conocida como “La Arenosa”, ubicada en una zona campestre del sector El Marqués, en Guatire (Miranda), donde funcionó un centro secreto de detención y torturas para presos políticos y detenidos por motivos de seguridad del Estado. Vecinos contaron que, hasta hace pocos meses, era frecuente ver patrullas, camionetas sin placas y hombres armados encapuchados, además de escuchar gritos y ruidos extraños en horas de la noche, indicios que hoy se leen como señales del uso represivo de la propiedad. Tras el cambio de gobierno y la captura de Nicolás Maduro, el inmueble quedó silencioso y casi abandonado, pero todavía conserva rejas reforzadas, cámaras y modificaciones internas que apuntan a su uso como centro de reclusión irregular.

Según el reportaje, presos políticos venezolanos estuvieron detenidos allí y fueron víctimas de torturas, en una dinámica similar a la que organismos internacionales ya habían documentado en El Helicoide y en casas clandestinas de la Dgcim en Caracas. Testimonios recogidos por investigadores describen celdas improvisadas, habitaciones tapiadas, colchonetas en el piso, cables, esposas y espacios acondicionados para interrogatorios bajo castigo físico y psicológico, todo fuera de cualquier registro judicial o penitenciario. La mudanza del “horror” a La Arenosa habría formado parte de la estrategia del Sebin para dispersar y ocultar sus centros de tortura, luego de las denuncias masivas sobre lo que ocurría en El Helicoide y otros recintos oficiales.

El caso se inserta en un patrón ya documentado por la Misión de determinación de hechos de la ONU y por organizaciones de derechos humanos, que han identificado casas de tortura y centros clandestinos manejados por el Sebin, la Dgcim y cuerpos especiales policiales, bajo la conducción de mandos como el coronel Alexander Granko Arteaga. Esos informes hablan de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas de corta duración y torturas extremas, que incluyen golpizas, asfixia, violencia sexual y descargas eléctricas en genitales, aplicadas para arrancar confesiones o castigar a disidentes. La denuncia sobre La Arenosa refuerza la tesis de que el aparato de inteligencia chavista mantuvo una red paralela de represión, más allá de las cárceles formales, para operar con mayor opacidad y menor escrutinio judicial.

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