El tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) llega a Semana Santa con el dólar y el euro en máximos históricos recientes y todo apunta a que la tendencia alcista seguirá después del asueto, en un contexto de alta liquidez en bolívares y poca confianza en la moneda local. En las últimas semanas, el BCV ha venido ajustando a diario el valor de la divisa estadounidense, que pasó de la franja de 430–440 bolívares a superar los 470 Bs, mientras el euro rompió primero la barrera de los 500 y luego avanzó sobre los 540 bolívares.
De acuerdo con los últimos boletines del organismo y reportes de portales económicos, el dólar oficial se ubicó recientemente alrededor de los 471,70 bolívares, tras incrementos diarios cercanos al 0,7–0,8%, y días antes se había comunicado un cierre de 466,60 Bs con subidas en torno al 0,85%. El euro, por su parte, se consolidó por encima de los 540 bolívares, con variaciones cercanas al 0,5–0,8% en cada jornada, luego de haber escalado desde la cota de los 500 Bs que había alcanzado a comienzos de marzo.
Aunque el BCV insiste en que las tasas que publica son el resultado del promedio ponderado de las operaciones en las mesas de cambio bancarias, economistas consultados por medios financieros advierten que la presión de fondo viene dada por el aumento del gasto público en bolívares, los pagos extraordinarios asociados a bonos y ajustes salariales parciales, y la expectativa de devaluación que empuja a empresas y familias a refugiarse en divisas. A esto se suma la tradicional “tregua artificial” de Semana Santa, cuando parte de la actividad económica se frena, seguida por un rebote en transacciones y demanda de dólares una vez que termina el asueto.
En varias ocasiones anteriores, el patrón ha sido similar: en enero el dólar BCV cerró una semana “por las nubes” al ubicarse en 344,50 bolívares, y desde entonces el tipo de cambio oficial ha acumulado una depreciación significativa del bolívar, que solo en el primer trimestre del año ha perdido más de un 30% de su valor frente al dólar, según estimaciones privadas basadas en los datos del propio Banco Central. La brecha con el mercado paralelo, aunque se ha mantenido relativamente contenida gracias a intervenciones puntuales del BCV, tiende a abrirse cada vez que se acelera el movimiento del tipo de cambio oficial.
Para los hogares, el repunte del dólar y del euro se traduce en nuevos aumentos de precios en bienes y servicios que ya están indexados de facto a la divisa estadounidense: alimentos importados, alquileres, servicios privados de salud y educación, e incluso tarifas de comercio informal que se ajustan tomando como referencia el dólar promedio. Mientras tanto, los salarios y pensiones fijados en bolívares —incluyendo el ingreso mínimo que reciben millones de trabajadores públicos y jubilados— pierden poder de compra semana tras semana, al no estar anclados a ningún mecanismo automático de actualización frente al tipo de cambio.
Con este telón de fondo, los analistas no esperan un cambio de tendencia una vez pasada Semana Santa: si no hay mayor oferta estable de divisas por vía de exportaciones petroleras y si se mantiene el ritmo de gasto en bolívares, el consenso es que tanto el dólar BCV como el euro seguirán su trayectoria ascendente, golpeando aún más el ya reducido margen de maniobra del bolívar como moneda de uso cotidiano.

