AME9426. CABIMAS (VENEZUELA), 18/12/2025.- Fotografía que muestra un balancín petrolero este jueves, en Cabimas (Venezuela). El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció un "bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan" de Venezuela, una estrategia que, según analistas, apunta a ser selectiva y se enmarca en la creciente presión de Washington sobre el país suramericano para acceder no solo al crudo sino a sus otros recursos naturales. EFE/ Henry Chirinos

La producción de petróleo de Venezuela cerró marzo en 980.000 barriles diarios (b/d), lo que representa un aumento de 14% frente a febrero, de acuerdo con el más reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Según el organismo, el país incorporó en un solo mes 120.000 b/d adicionales, consolidando la tendencia de recuperación observada tras el desplome de comienzos de año vinculado a la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y el relevo en Miraflores por la ahora presidenta encargada Delcy Rodríguez.

De acuerdo con la AIE, el repunte de marzo permite que la producción venezolana se acerque de nuevo al entorno del millón de barriles diarios, nivel que el propio organismo considera como la capacidad de extracción sostenible del país en las actuales condiciones de infraestructura, inversión y sanciones. Analistas del sector energético recuerdan, sin embargo, que este volumen sigue muy lejos de los casi 3 millones de barriles diarios que Venezuela bombeaba durante los años de bonanza petrolera, antes del colapso operativo y financiero de PDVSA.

Los datos de la AIE muestran también un incremento relevante en las exportaciones de crudo y combustibles, que en marzo se ubicaron alrededor de 860.000 b/d, unos 80.000 b/d más que en febrero. Casi un tercio de esos embarques tuvo como destino India, que se ha consolidado como uno de los principales clientes del crudo venezolano en medio del reacomodo del mercado global y de los ajustes en el régimen de sanciones. Parte del aumento se explica por acuerdos con grandes traders internacionales y por el mayor uso de instalaciones de almacenamiento en el Caribe, lo que facilita la reorganización de flujos hacia Asia.

Pese al avance, el repunte venezolano tiene un peso limitado en el contexto de la OPEP+. Las cifras de fuentes secundarias compiladas por el propio cartel indican que el bombeo de Venezuela ronda los 988.000 b/d, lo que apenas compensa cerca de 1% de la fuerte reducción de producción conjunta registrada en marzo entre países del Golfo Pérsico como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán, cuya caída acumulada supera los 7,7 millones de barriles diarios. Es decir, el crudo venezolano ha ganado visibilidad en los reportes, pero todavía no tiene capacidad para alterar de forma significativa el equilibrio global de oferta.

En el frente interno, el aumento de la producción todavía no se traduce en una mejora palpable para la mayoría de los venezolanos. Especialistas han advertido que, mientras el país se mantiene por debajo de los 1,2 millones de b/d, el margen para un alivio fiscal sostenido y una mejora significativa de los salarios reales y de la inversión social seguirá siendo reducido. De momento, la mayor parte de los ingresos adicionales se destina a apuntalar el flujo de caja de PDVSA, cumplir compromisos con aliados y sostener acuerdos energéticos, en un contexto en el que la economía nacional continúa golpeada por la inflación, la precariedad de los servicios y una demanda interna muy debilitada.

Aun así, la AIE y otros observadores ven espacio para que Venezuela mantenga un crecimiento moderado de su producción durante los próximos meses, siempre que no se produzcan nuevos choques geopolíticos o técnicos que afecten la operatividad de los campos. Proyecciones privadas apuntan a que, de sostenerse el actual ritmo de incrementos —del orden de entre 4% y 7% mensual—, el país podría rebasar con cierta holgura el umbral del millón de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, aunque todavía muy lejos de cualquier escenario de recuperación “plena”.

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