¡HASTA LA AUTOPSIA TUVO QUE SALIR A DESMENTIR LOS RUMORES: LA NIÑA MURIÓ POR ENFERMEDAD, NO POR UN CRIMEN!

El dictamen de la medicatura forense confirmó que la muerte de Andreina Yulimar Cedeño Criollo, adolescente de 12 años hallada sin vida en el municipio Libertador, estado Aragua, obedeció a causas naturales. El informe médico legal entregado a sus familiares establece que la niña falleció por una insuficiencia respiratoria aguda originada por una neumonía bilateral, descartando así la hipótesis de un hecho violento.

El cuerpo de la menor fue localizado el lunes en una vivienda ubicada en la calle Páez, donde residía junto a su padre, en la zona de Palo Negro. El hallazgo se produjo después de que vecinos alertaran sobre un fuerte olor que salía del inmueble, lo que llevó a la intervención de funcionarios policiales y del Cicpc, que trasladaron el cadáver a la morgue para la autopsia de ley.

Los resultados forenses desmienten las acusaciones que, de forma extraoficial y en redes sociales, se habían dirigido contra Jesús Cedeño, padre de la niña. El hombre, que padece una discapacidad motora en las piernas, se había hecho cargo en solitario de la crianza de Andreina desde la muerte de la madre hace doce años, según relataron allegados a la familia.

Con la certificación oficial de que el deceso fue producto de una enfermedad respiratoria, los parientes buscan ahora limpiar el nombre de Cedeño y frenar los juicios públicos que se dispararon tras conocerse el caso. Sin embargo, enfrentan una nueva preocupación: el paradero desconocido del padre.

De acuerdo con sus hermanos, tras el impacto de la noticia y de todo el proceso legal, Jesús Cedeño abandonó su domicilio habitual y no ha vuelto a comunicarse con ningún familiar. Temen que se encuentre en una situación de alta vulnerabilidad emocional y física, marcada por la pérdida de su única hija y por las sospechas iniciales que circularon en su contra.

La familia mantiene una búsqueda activa en distintas zonas de Aragua y pidió a la comunidad que aporte cualquier información que ayude a localizarlo sano y salvo. El caso, que inicialmente generó una fuerte conmoción en el municipio Libertador, deriva ahora en un llamado a manejar este tipo de sucesos con prudencia informativa, esperar los resultados científicos y evitar la estigmatización de personas antes de que hablen los forenses y las investigaciones oficiales.

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