¡MIRA QUIÉN HABLA DE “ESTABILIDAD”: MIENTRAS DELCY JUEGA CON PRESOS POLÍTICOS, WASHINGTON LE RECUERDA QUE ESTÁ JUGANDO CON FUEGO!

El ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos para Financiamiento del Terrorismo, Marshall S. Billingslea, lanzó una advertencia directa al gobierno de Delcy Rodríguez tras la detención del dirigente opositor Alexis José Paparoni en el aeropuerto de Maiquetía. El exfuncionario, clave en el diseño de sanciones contra la cúpula chavista durante la primera administración de Donald Trump, dejó claro que en Washington están leyendo el caso como un test de límites de la nueva mandataria interina.

Paparoni fue retenido el jueves 16 de abril por funcionarios de la Dgcim cuando se disponía a abordar un vuelo hacia El Vigía, estado Mérida. Según relató su hermano, el también dirigente de Primero Justicia Carlos Paparoni, los agentes le impidieron completar el proceso de aduana y se lo llevaron a la espera de “instrucciones superiores”, sin informar con claridad bajo qué cargo o procedimiento. La familia y su partido político denunciaron de inmediato una nueva detención arbitraria y exigieron conocer su paradero.

Desde su cuenta en X (@M_S_Billingslea), el ex alto funcionario estadounidense escribió: “Delcy y los demás miembros del Cártel están tanteando hasta dónde pueden presionar. Están jugando con fuego, o tal vez con agua”, en alusión no solo a Paparoni, sino al conjunto de movimientos represivos del aparato de seguridad venezolano. El mensaje conecta con la línea dura que Billingslea representó en el Tesoro: fue uno de los responsables de armar el expediente internacional contra la red de Alex Saab, los llamados “chamos” de Cilia Flores y estructuras asociadas al tráfico de oro y corrupción en CLAP.

El caso de Paparoni se suma a un patrón reciente que incluye negativas de amnistíapresos políticos que siguen tras las rejas, denuncias de torturas en El Rodeo I, amenazas desde el poder contra activistas y académicos, y un Helicoide que todavía no se desmantela pese a las promesas de “nuevo ciclo político”. Para Billingslea, todo esto demuestra que, aunque haya cambios de rostro en Miraflores, el sistema represivo que él mismo ayudó a sancionar sigue operando con la misma lógica.

La advertencia llega justo cuando la administración Trump vende al mundo la idea de que Venezuela entró en una fase de “estabilización” y de que el foco ahora son las condiciones electorales, más que la presión militar o el aislamiento total. En ese contexto, que Delcy use a los cuerpos de inteligencia para hostigar dirigentes opositores luce, para Washington, como un intento de forzar los márgenes de tolerancia mientras negocia licencias, petróleo y financiamiento.

Familiares de Paparoni y dirigentes de Primero Justicia responsabilizaron directamente al gobierno de Rodríguez por la vida e integridad del dirigente, y denunciaron que “cambiaron los personajes, pero el guion es el mismo: persecución y violación de derechos humanos”. En paralelo, voces en Estados Unidos y en la diáspora ven el mensaje de Billingslea como un recordatorio de que el expediente contra el “cártel” político–militar venezolano sigue abierto, aun después de la captura de Nicolás Maduro y el reacomodo de poder en Caracas.

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