El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que las elecciones presidenciales en Venezuela no serán inmediatas, pero dejó claro que Washington espera que se realicen dentro del período de gobierno de Donald Trump, es decir, antes del 20 de enero de 2029. El funcionario, uno de los arquitectos del plan petrolero de la Casa Blanca para el país, habló del tema durante el foro Semafor World Economy en Washington, donde fue consultado por los plazos políticos tras la caída de Nicolás Maduro.
Wright sostuvo que primero debe “ordenarse” la situación interna venezolana, con avances en materia económica, institucional y de seguridad, y que solo después se podrá ir a unas elecciones democráticas. “Queremos ver a Venezuela avanzando en una dirección positiva para Venezuela, para Estados Unidos y para el hemisferio Occidental. Una vez que todo se ordene, el siguiente paso es ir hacia unas elecciones democráticas. Yo espero y confío en que será durante la administración de Donald Trump”, afirmó.
El secretario de Energía ya había dado pistas sobre ese cronograma extendido en declaraciones previas a medios estadounidenses. En febrero, dijo a ABC News que veía “posible” una elección antes de que termine 2027, pero descartó que pudiera organizarse un proceso libre y justo este mismo año, alegando que se requiere tiempo para construir registros electorales confiables y condiciones adecuadas. También trascendió, vía Wall Street Journal y otros medios, que Wright comentó a ejecutivos del sector energético que Washington proyecta elecciones en un horizonte de 18 a 24 meses, mientras impulsa la reconstrucción de la industria petrolera.
El mensaje del funcionario llega en un contexto en el que Estados Unidos ha relajado sanciones clave contra el Banco Central de Venezuela y el sector petrolero, a cambio de mayor apertura económica y de un compromiso con una transición política supervisada. Wright, que visitó Caracas en febrero y se reunió con Delcy Rodríguez, enfatizó que el plan de la Casa Blanca combina inversión masiva en el sector energético con un proceso gradual hacia elecciones “libres y verificables”, bajo fuerte influencia de Washington.
En la práctica, sus declaraciones confirman que el calendario electoral venezolano está siendo condicionado desde la agenda energética: primero la recuperación del bombeo de crudo y la entrada de empresas estadounidenses, luego la construcción de un marco de “estabilidad” y, finalmente, unos comicios presidenciales en un plazo que podría ir de 2027 a 2028, siempre bajo la administración Trump.

